La Aldea; 25 años recuperando el tiempo que pasó.

Marisol Ayala

Marisol Ayala

Un paseo por la vida que pasó. Ese fue el sentimiento que vivimos hace una semana cuando el folclorista José Sánchez Bolaños y yo nos fuimos de excursión a La Aldea. Personalmente sabía del trabajo que un grupo de aldeanos ha llevado a cabo en el municipio pero honestamente las expectativas fueron ampliamente superadas. Solo quiero que sepan que las fotos que ven aquí tan solo son una mínima parte de lo que pueden disfrutar si se animan y deciden visitarlo, sin dejar de reconocer que la carretera hasta La Aldea es un suplicio. Pero vale la pena. He recuperado imágenes que ya solo viven en mi memoria y conocido gente maravillosa cuyo entusiasmo contagia; son ellos los que han recuperado la consulta médica, la escuela, la barbería, la finca, la carnicería, la…¡todo! que hace años impulsó el pueblo. Pasar un día en La Aldea también me ha servido para conocer  (recordar, ya lo sabía) las carencias sanitarias de la zona, una vergüenza que se eterniza y que convierte a grupo de aldeanos en enfermos de tercera o cuarta. Tengo previsto escribir un reportaje para que cuenten su atropellos, su indignidad, su maltrato. En fin. Vamos a lo que vamos, a conocer el ejemplar proyecto, modelo de lealtad a un pueblo. Los directores del Proyecto son José Pedro Suárez Espino y Lidia Sánchez González que contagian su entusiasmo. Asimismo, los amigos que nos acompañaron en el pueblo a Sánchez Bolaños y a mí fueron María Perera, Julián García, María Teresa Rodríguez e Ico. Todo ilusión. Gracias de corazón. Estos días al ver que de nuevo la carretera de La Aldea pone en peligro la vida de sus ciudadanos y visitantes he valorado todavía más si cabe el trabajo de recuperación que realiza los directivos del proyectos. Lástima que la carretera les limite y a su vez impida a los vecinos de las islas disfrutar del maravilloso trabajo que llevan a cabo.

La experiencia didáctica y etnográfica desarrollada desde 1980 por el Proyecto  Cultural  de Desarrollo  Comunitario, del pueblo de La Aldea, en Gran Canaria, se ha convertido por sus objetivos y por su particular metodología en  un encomiable ejemplo de respeto, identificación y revalorización de  la cultura popular tradicional de Canarias.

En la tienda de aceite y vinagre, con un Baya Baya

En la tienda de aceite y vinagre, con un Baya Baya

Dentro de las actividades desarrolladas en el marco del proyecto, las experiencias museísticas se encuentran entre las más novedosas y enriquecedoras. Especialmente los museos vivos “El  Molino de Gofio” y “La  ‘Gañanía”, donde los visitantes pueden interactuar con las personas mayores de nuestro municipio en diferentes tareas como amasar la harina para hacer el pan o participar en el proceso del grano para hacer gofio: descamisar, desgranar, aventar, tostar o moler, entre otros.

También ofrecen un recorrido por los diferentes museos del pueblo donde se muestran oficios y formas de vida de antaño: La Herrería, La Escuela, El Almacén de Tomates, La Tienda de Aceite y Vinagre, La Zapatería, La Barbería, La Medicina Rural, El Centro Alfarero, La Música, La Carpintería y la Carnicería.

Todo esto ha sido posible gracias a la participación desinteresada y altruista de las personas mayores del pueblo en todas las actividades planteadas desde nuestro proyecto. Y es que la filosofía es que la cultura no tiene precio y debe estar al alcance de todos y de todas.

El recorrido por estos museos se desarrolla por el centro de nuestro pueblo, en viviendas tradicionales de diferentes épocas habilitadas y restauradas para este fin.

Así, el entorno en el que se enmarca “El Molino de Gofio” es una edificación de finales del siglo XIX y principios del XX que ha sido reconstruida para la celebración de estas actividades didácticas.

“La Gañanía”, por su parte, es una finca tradicional de principios del siglo XX con estancias originales en la que se muestran las formas de vida de nuestros antepasados en los entornos rurales.

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¿Qué me cuentas?

Esteban Rodríguez García

Esteban Rodríguez García

Era una tarde invernal de días cortos y largas horas de juegos a la luz de la luna sobre las calles empedradas de un barrio periférico de lenta autoconstrucción y crecimiento rápido. Aquéllos fueron tiempos de ordeno y mando del  extrapolado poder central donde el anciano dictador sentenciaba  a muerte mientras comía churros con chocolate.

Los niños jugábamos descalzos unos  y con botas del gallo otros. Algunos con las primeras zapatillas Kelme en el extenso parque laderado donde crecían las margaritas del amor: “te quiero sí, no, mucho, poco, nada, te quiero sí…” y que se enmarcaba entre los límites de nuestra libertad y los miedos establecidos por el “alma en pena”  o “el hombre del saco”.

No teníamos nada material que nos animara a quedarnos en casa, salvo el potaje de berros cocido a fuego lento que nuestras madres nos pasaban por el pasapuré al que le añadía media piña de millo, una cucharada de gofio de la pina “encarnada” y un trozo de queso que se compraba con el remanente de la paga de julio. Sin embargo, teníamos todo el tiempo y espacio del mundo para corretear hasta agotar las existencias de las proteínas  proporcionadas por  las legumbres a granel que se despachaban en la tienda del barrio donde había mucho más que aceite y vinagre.

..... aquellas tiendas de barrio ....

Tienda de barrio … antaño …

Eran tiempos de miseria material y dignidad superviviente. Eran tiempos de pobreza  económica y felicidad existencial. Cualquier iniciativa iba encaminada a un  acto de superación que mantenía latente la ilusión cada amanecer. Ahora también amanece aunque lo veamos excesivamente  matizado. Quizás no sabemos definir los matices. Quizás algunos pretendan encarrilarnos en un mundo monocolor. Quizás nos hemos acomodado lacónicamente mientras las hienas devoran nuestro futuro.

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¿El fin justifica…?

Salvador García Llanos

Salvador García Llanos

“El Gobierno de Rajoy ‘salvará’ a La Sexta a cambio de que Wyoming y Évole ‘moderen’ sus críticas”. Así titulaba días pasados un digital confidencial la información relativa a la presumible anulación, por parte del Tribunal Supremo, de ocho canales de Televisión Digital Terrestre (TDT). Había que releerlo, claro, así como la información: demasiado fuerte. Para contrastar, la consulta con otros medios era también obligada. Estaba claro: iban en línea parecida. Atresmedia y Mediaset, los dos grandes grupos de comunicación, se temen lo peor desde el punto de vista judicial y por eso, siempre según las informaciones publicadas, han pedido a Moncloa, o sea, a las más altas instancias del Gobierno que se impliquen en una solución.

Bien es verdad que por intereses obvios (políticos, empresariales y mediáticos), el asunto no ha cobrado mayor trascendencia. Dejar hacer, dejar pasar, o esperar que escampe, o aguardar a que el personal resintonice los canales en el mando, parecen ser los caminos escogidos. Es probable que así se contente a las partes. Al menos, temporalmente.

Claro que por muy entrecomillados que aparezcan los términos salvar y moderar, leídos sin más dejan abiertas a la interpretación muchas incógnitas. Cierto que las relaciones entre el poder político y las empresas mediáticas han girado siempre en torno a eso, una negociación y unos pactos no escritos, que se van construyendo en una cultura de trueque o intercambio: ‘tú me das a cambio de…’ y hasta el próximo conflicto, cuando haya que revisar, de facto, estos acuerdos.Pero de ahí a admitir, sin más, que en esas alturas político-mediáticas se zanjan las controversias de esa manera, cuesta tragárselo.Antena3 y la sexta

El caso es que ni líneas editoriales ni tratamientos informativos ni columnas o tribunas críticas con tal o cual actuación gubernamental han escapado de decisiones drásticas con tal de salvar equis ayudas. Existió el fondo de reptiles. Surgió el chantajismo confidencial. Están los concursos para garantizar ciertos ingresos. Y siguen vigentes las ayudas (legales, claro) para subsistir en tiempos de crisis.
Pero, en la sociedad de la información, en la democracia española que no termina de madurar, por lo que se ve, y en pleno siglo XXI, en fin, todavía el negocio se mueve así. Y cuando el apuro se acrecienta, venga a tocar a las puertas del ejecutivo. Cuando le corresponde a éste mover ficha, utiliza la que o las que le queden: ¿ustedes quieren licencias? Vale, que sea a cambio de un ‘trato amable’, por seguir entrecomillando. Es decir, menos críticas, que se están pasando, Wyoming, Cintora y Évole, por personalizar. Igual hasta piden las cabezas pero eso, por ahora, es materia reservada.
Ya el pasado mes de mayo, los dos operadores expresaron su malestar al tener que irse a negro algunos de los canales que de ellos dependían y que estaban consolidándose como productos alternativos. Vasile, el presidente de Mediaset, llegó a hablar de “atropello, una expropiación injusta y cruel”. Dicen que con un decreto-ley se hubiera arreglado lo que consideraban un defecto o error de forma, pero lo cierto es que hubo cierre y tente tieso.

Ahora, cuando hay riesgos de que se reedite la medida, la pelota está en el alero. Hay que medir muy bien los pasos antes de despejarla o impedir que caiga. Conscientes de que hay muchos intereses en juego, nos cuesta creer que esto ocurra hoy en día pero en la España de Rajoy todo es posible. Trato amable, críticas bonancibles… para que sigan emitiendo. A ver cómo lo visten, de todos modos.
A lo peor está expresado muy llanamente y seguro que a partir de muchas lagunas, de esas incomprensibles; pero todo da a entender, salvo desmentidos tajantes, que las negociaciones, a la espera de conclusiones -nada menos que en vísperas electorales- no conocen pudor.

¿Quién dijo que el fin justifica los medios?

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Sobre listas de espera y Ébola

Podemos sanidadNOTA DE PRENSA

Desde el Círculo Podemos Sanidad de Tenerife queremos denunciar la calculada ambigüedad de la información del Servicio Canario de Salud, la más opaca del Estado, en cuanto a la publicación de los datos referidos a la lista de espera por especialidades y hospitales de Canarias, publicando como referencia la primera cita y olvidando las sucesivas citas a los especialistas, que han aumentado en su tiempo de espera. Tampoco hacen constar en las listas de espera, a los pacientes derivados a la sanidad privada, no figurando, a día de hoy, los datos de espera en los distintos Centros de Atención  Especializada (CAES) de toda la Comunidad Autónoma. 

Maquillan la estadística cerrando y abriendo las agendas de manera arbitraria cada seis meses, no constan las especialidades más demandadas como Ginecología, Traumatología y Salud Mental. Aparecen así unos resultados cocinados en los despachos de las Gerencias que ocultan la trágica realidad consistente en esperas, según especialidades y áreas, de hasta más de un año en el área norte con respecto al área sur y eso con peticiones “preferentes”, incluso de pruebas diagnósticas de importancia vital.

Brígida Mendoza

Brígida Mendoza, consejera de sanidad del gobierno de Canarias

De acuerdo con la estadística oficial hay más de 57.000 pacientes en lista de espera, quirúrgica o de consulta para especialistas. El plazo medio para conseguir un diagnóstico es de 82 días, casi 3 meses. Canarias, junto a Castilla –La Mancha y Galicia son las CCAA que se encuentran en peor situación en cuanto a listas de espera. 

La Consejería de Sanidad sabe que las listas de espera son producto directo de los recortes presupuestarios aplicados a nuestra sanidad por el Gobierno de Canarias, al perder capacidad para hacer frente a las consecuencias en la salud de los sectores más desfavorecidos de la población de las políticas de austeridad, incluídas las medidas de copago sanitario y farmacéutico. A su vez, en muchos más casos de lo que se imagina, las listas de espera llevan los procesos patológicos hacia la cronificación o incluso la muerte. Como se sigue muriendo en los pasillos de las urgencias de los hospitales de Canarias, acaba de suceder de nuevo, esta vez en el HUC, el pasado día 7 falleció una paciente que llevaba tres días en esa situación, con la cadera fracturada, por falta de camas.

Además estos días estamos viendo la dramática situación en que por los recortes y la privatización en la sanidad madrileña, se ha dejado al dispositivo de referencia de enfermedades infecciosas, el Hospital Carlos III, de modo que sus condiciones actuales lo han hecho vulnerable, al hospital, a su personal y al resto de pacientes, y por extensión a toda la población de Madrid, a la temible infección del Ébola. En la sanidad pública canaria, con diferencias respecto a la radicalidad del proceso de la sanidad madrileña, también se ha visto la secuencia de recortes, desmantelamiento y privatización. Recientemente la Consejera de Sanidad alardeaba, en un acto con la patronal de la sanidad privada celebrado en Tenerife, de la importancia que su concepción de la sanidad pública concede a la concertación con centros y aseguradoras privadas.

Lo malo es que el presupuesto público que vampiriza la sanidad lucrativa es decisivo para disponer de recursos de salud pública con los que hacer frente a emergencias muy graves como puede ser la del Ébola en unas islas de ubicación africana. Esta infección puede llegar perfectamente, sin ir más lejos, por cualquiera de nuestros aeropuertos, y si siempre consideramos que la primera barrera de resistencia ante un brote entre nosotr@s está constituída por las condiciones de vida de la población así como por la seguridad de nuestro sistema sanitario público, debemos, llegados a este punto, preguntarnos ¿esa seguridad es igual, mayor o menor que en Madrid?. Creemos que en la respuesta está la clave para que actuemos sin demora, corrigiendo nuestro sistema sanitario y por tanto las políticas que se aplican, así como sus responsables en Canarias.

Círculo de Sanidad de Podemos en Tenerife

Portavoces: Arturo Borges (696203502) y María Antolinez (600440111)

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