Archivo de la categoría ‘La ciudad que vivimos’
Emalsa y los socialistas
Una ciudadana escaldada
SOCIALISMO: Término genérico con el que se designan los diversos movimientos políticos y sistemas económicos que se oponen a la propiedad privada y defienden la explotación de la riqueza en común en beneficio de la sociedad y no del lucro personal. Esta doctrina, que tiende a la organización de la sociedad mediante la desaparición de las clases por la colectivización de producción e intercambio –ya Platón defendió la abolición de la propiedad privada–, abarca una gran variedad de teorías y parti-dos, como los que buscan la nacionalización pacífica de ciertas empresas de utilidad pública (agua, electricidad, bancos, teléfonos, transportes) y otros recursos naturales.
Los partidos socialistas moderados actuales toman diversos nombres –caso del partido laborista inglés– que aspiran a llegar al poder por las vías legales (elecciones) y a realizar la nacionalización por compra de empresas más que por confiscación de la propiedad. Hay una tercera concepción del socialismo, de tendencia libertaria, que aspira a una socialización de los medios de producción por la empresa colectivizadora fundada en régimen de autogestión, no por medio del Estado, integrada por todos los elementos técnicos, administrativos y manuales de la misma.
También existe el sindicalismo revolucionario histórico, utópico, que se propone como fin el socialismo de autogestión por medio del sindicato como instrumento económico.
El Risco de San Juan, plagado de ratas y mosquitos

Solar expropiado por el Ayuntamiento
Sole Pérez (vecina del barrio de San Juan):
En la calle Sánchez del barrio de San Juan existe un solar expropiado por el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria lleno de escombro, es decir, basura, ratas y mosquitos. Esto no debería asombrarnos tal como se encuentran de abandonados los riscos de esta bendita ciudad nuestra. Pero, ¿qué ejemplo dan las corporaciones locales a los ciudadanos cuándo nos solicitan un vallado especial y atención en solares privados y ellos son incapaces de hacer lo propio con la propiedad pública y de la que son responsables?.
La peor parte de esta denuncia se la lleva el tanque del agua de Emalsa (un foco de basuras, mosquitos y en alguna ocasión ratas). Es lamentable que un solar esté lleno de bolsas de basuras, con la puerta rota y de fácil acceso a niños, con grandes grietas en sus muros y que las instituciones públicas, las que se suponen que miran por nuestro bienestar y acaban cayendo una vez más en la desidia.

Tanque del agua de Emalsa
Agradezco la oportunidad que me concede este blog personal para denunciar el mal estado de estos “solares”. Denuncio asimismo a los vecinos incívicos de la San Juan que reiteradamente tiran la basura en él solar; a los obreros que realizan las obras y también tiran escombros en el solar de al lado.de esa manera se aprovechan de que las personas que residen en los alrededores son ancianos, abuelos que no tienen medios ni capacidad para realizar un escrito al Ayuntamiento a denunciar esta situación, pero que les afecta ver y vivir con tanta escoria alrededor de su hogar.
Por todos es sabido que los barrios de Las Palmas de Gran Canaria se encuentran en situaciones paupérrimas de abandono y desidia municipal, algo que viene de lejos, de años. Todo eso propicia que los ciudadanos no estén implicados (si el Ayuntamiento no los cuida, exige y controla…) y que si los solares existen unas bolsas de basura, pues qué más… En fin, una lástima que algunos vecinos sean tan poco cívicos.
En el solar que le indico propiedad como he dicho del ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria y en el tanque propiedad de Emalsa. Los vecinos sufren constante ataques de mosquitos, hace años se colaban ratas en la casa y desde años ya no pueden meterse los vecinos a limpiar. Muchos de ellos son personas mayores. Espero y deseo que algún día ésta queja se haga visible en este blog y que cuándo venga la concejal de turno se dé cuenta que los vecinos y la zona necesitan una limpieza profunda. Hemos llegado a tal situación, que hasta para subsanar una pequeña avería de Emalsa sus propios trabajadores tiran los escombros al solar de al lado.
Un cordial saludo.
De nuevo el dichoso Estadio

Vista del Estadio Insular
Qué fácil se disparar con pólvora ajena. No mencionaré a los iluminados impulsores de recuperar el Estadio Insular como recinto deportivo porque me merecen poquito respeto. Esos dos parecen haberse echado mas copas que las debidas y en el delirio, decidieron alimentar la nostalgia de los grancanarios sin encomendarse ni a Dios ni al diablo. Qué gente!. Todo eso es un disparate, un despilfarro y es hurgar en una herida que tiene como orige no solo la mejor época de colores amarillos sino los millones (15.000) que costó edificar el Estadio de Gran Canaria. No tienen rubor alguno estos dos pollos decadentes para usar hoy el mismo argumento que esgrimieron entonces cuando cerraron el Estadio Insular. “El Insular se hace pequeño…”, decían. ¿Ha crecido ahora, acaso?.
El mismo argumento. Quienes nacimos y crecimos en Las Alcaravaneras añoramos, claro, el meneo del barrio, especialmente en el marco de bares, cafetines y chucherías. Sin duda fue la época mas brillante de la U.D. Las Palmas. Pero ese el ayer lejano y nadie quiere que, otra vez, cada fin de semana se den cita en un barrio mas de 20.000 aficionados que acababan convirtiendo sus calles y alrededores en una ratonera, coches que ocupaban calzadas y viviendas taponadas por vehículos, Que los dos iluminados de la propuesta hagan un parque en el Insular, rentabilicen el espacio y no continúen con un discurso falso, oportunista y nostálgico. La vida mira de frente. Estos dos, y sus palmeros, no.
Además no está la situación de las islas para despilfarrar la inversión que se efectuó en Estadio de Gran Canaria, recinto que se levantó a trompicones, con un Gonzalo Angulo empecinado en pasar a la historia. Y lo hizo, pero con una obra por la que debían exigírsel responsabilidades. El Estadio Insular forma parte de la memoria colectiva de esta isla porque allí jugaron los mejores equipos del país y alguna selección europea pero de eso, a tirar por la borda una inversión va un abismo. En fin, que se respete la fachada del Estadio Insular y que los lenguas largas que proponen el disparate del año con el fin de ocupar por unos días las primeras páginas dejen que mandan hoy, que no son ellos, ojo, hagan lo que deben hacer: Dar un uso social al Estadio Insular y punto.
La mini feria de Sevilla deja “huella” en el parque
Nada en contra de la mini Feria de Sevilla en Las Palmas de Gran Canaria, sus sevillanas y sus divertidos saraos. Nada en contra, faltaría mas. Pero si mucho que recriminar al servicio de Limpieza del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria que está convencido de que el parque de Santa Catalina es el basurero de la ciudad. Pasó que el último fin de semana autorizaron la instalación de chiringos y actividades andaluzas en esa zona.
Es el sitio ideal siempre y cuando el Ayuntamiento exija a los incontrolados feriantes orden, limpieza y respeto porque la desidia municipal ha propiciado que finalizados los actos y retiradas las casetas el aspecto del Parque sea como he dicho un basurero. Nadie exigió un mínimo de limpieza y tampoco el Ayuntamiento estuvo fino con sus efectivos para meter agua, jabón y desinfectantes sobre la marcha. En estos asuntos siempre se llega tarde y mal.
Los malos olores, el aspecto de suciedad y de abandono que presenta la zona es vergonzoso y lo saben, pero se hacen los locos. Saben que puesteros y feriantes se fueron, levantaron la tienda y dejaron en el asfalto la huella de sus fritangos, pero no mueven un dedo.
De todo esto hay que culpar a la responsable de Limpieza, Inmaculada Medina, que parece estar en Belén con los pastores por lo que aquí su incompetencia es de nota. No se puede permitir que cualquier evento en el parque se salde con la misma basura, el mismo abandono y la misma dejadez. Son ya muchos los años en los que los ciudadanos exigen respeto para nuestros espacios públicos. Limpiar no es arrinconar, esconder basura o condenar a muerte al pobre gallo Pancho, lo único sensato del recinto.
Limpiar, concejala, es otra cosa.

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