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	<title>Blog de Marisol Ayala</title>
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	<description>Marisol Ayala - Una de las firmas más reconocidas y seguidas de la actualidad en Canarias desde hace más 30 años</description>
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		<title>El País echa a Maruja Torres. Lee su última columna: &#8220;Ignominia&#8221;</title>
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		<pubDate>Sat, 18 May 2013 20:47:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marisol Ayala</dc:creator>
				<category><![CDATA[La vida misma]]></category>

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		<description><![CDATA[	

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El País y Maruja Torres se divorcian. La famosa periodista, que firmaba la contraportada del diario de PRISA los jueves, ha anunciado el fin de la relación en Twitter: “El director de El País me ha echado de Opinión y &#8230; <a class="more-link" href="http://www.marisolayala.com/?p=24845">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
		

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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_24849" class="wp-caption alignright" style="width: 310px"><a href="http://www.marisolayala.com/?attachment_id=24849&source=rss" rel="attachment wp-att-24849"><img class="size-full wp-image-24849" alt="Maruja Torres" src="http://www.marisolayala.com/wp-content/uploads/2013/05/Maruja.jpg" width="300" height="260" /></a><p class="wp-caption-text"><span style="font-size: medium;">Maruja Torres</span></p></div>
<p><span style="font-size: medium;">El País y Maruja Torres se <strong><span style="color: #800000;">divorcian.</span></strong> La famosa periodista, que firmaba la contraportada del diario de PRISA los jueves, ha anunciado el fin de la relación en Twitter: “El director de El País me ha echado de <strong><span style="color: #800000;">Opinión</span></strong> y yo me he ido de El País. Tantos años… Pero es un alivio”. Torres, que ha mantenido enfrentamientos públicos con el presidente ejecutivo de Prisa, Juan Luis <strong><span style="color: #800000;">Cebrián,</span></strong> precisamente, en la que cargaba contra los aupados “a la cresta del <strong><span style="color: #800000;">capitalismo</span></strong> caníbal” y los “ejecutivos de las grandes empresas [...] que se blindan los sueldos y las pensiones y los bonos…”.</span><br />
<span style="font-size: medium;"> Maruja llevaba <strong><span style="color: #800000;">32</span></strong> años. La periodista barcelonesa empezó su profesión como secretaria de redacción en el diario La Prensa, y en 1981 empezó a escribir para El País, donde ha cubierto <strong><span style="color: #800000;">guerras,</span></strong> ha realizado reportajes y <strong><span style="color: #800000;">firmado</span></strong> columnas como las que se incluían en las series Hogueras de agosto y Perdonen que no me levante. Torres es una de las periodistas más admiradas en España y fuera de ella.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;"><strong>Su último artículo.</strong></span></p>
<p><span style="font-size: medium;"><strong>Ignominia</strong></span></p>
<p><span style="font-size: medium;"><strong></strong>Vivimos en un tiempo de <strong><span style="color: #800000;">canallas</span></strong> sumidos en un estado de necedad permanente. Lo interesante para <strong><span style="color: #800000;">quienes</span></strong> somos víctimas del navajismo institucional, de lo que ha dado en llamarse su violencia simbólica, es averiguar qué nació primero. Si el ser canalla o el ser necio. Quién alimenta a quién. O si el canalla, al <strong><span style="color: #800000;">saberse</span></strong> aupado por sus pares a la cresta del capitalismo caníbal, ha perdido toda compostura, todo <strong><span style="color: #800000;">pudor,</span></strong> y no le importa en lo más mínimo que su retorcida necedad se exhiba en plaza pública. ¿Quién va a bajarme de la cima? ¿A mí? Vamos, hombre.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;">Así es como los Wert, Ruiz-Gallardón, Margallo, Morenés y Rajoy, por citar solo a algunos; las Báñez, Botella, Cifuentes y Cospedal, por mencionar a unas pocas otras. Así es como los directivos de la televisión pública y sus <strong><span style="color: #800000;">palmeros,</span></strong> y los guerra civilistas de los periódicos insanos. Así es como los ejecutivos de las grandes <strong><span style="color: #800000;">empresas</span></strong> y de los grandes bancos que se blindan los sueldos y las pensiones y los bonos&#8230; Así es, termino por fin la frase —en algún momento hay que hacerlo, pero sujetos no faltan—, así es como toda esta banda de añejos <strong><span style="color: #800000;">arribistas</span></strong> se carcajea de nosotros. <strong><span style="color: #800000;">Pisoteando</span></strong> nuestros cráneos y sin importarles la <strong><span style="color: #800000;">vergüenza</span></strong> ajena que sus dislates nos provocan.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;">“¡Mira, madre! ¡Estoy en la <strong><span style="color: #800000;">cima</span></strong> del mundo!”, gritaba al final de Al rojo vivo, la película de Roul Walsh, el asesino nato Cody Jarret, héroe negativo de una época turbulenta. Estos <strong><span style="color: #800000;">depredadores</span></strong> de ahora se gritan los unos a los otros: mira chico, yo también he llegado, y cada día se me ocurre algo más necio. Los de abajo, los <strong><span style="color: #800000;">desangrados,</span></strong> empezamos a añorar a los clásicos gánsteres.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;">Hay más dignidad en la uña del <strong><span style="color: #800000;">meñique</span></strong> de un desahuciado que en toda la cúpula que nos aniebla.</span></p>
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		<title>Yo soy un ama de casa</title>
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		<pubDate>Sat, 18 May 2013 09:35:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marisol Ayala</dc:creator>
				<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>
		<category><![CDATA[Maite Lacave]]></category>

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No es por presumir pero yo soy propietaria de una gran casa que es la envidia de mis amigas. Es una casa victoriana de dos pisos y buhardillas, con porche con columnas blancas. Tengo una señorial escalera tapizada con una &#8230; <a class="more-link" href="http://www.marisolayala.com/?p=24754">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
		

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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_24184" class="wp-caption alignleft" style="width: 200px"><a href="http://www.marisolayala.com/?attachment_id=24184&source=rss" rel="attachment wp-att-24184"><img class="size-full wp-image-24184" alt="Maite Lacave" src="http://www.marisolayala.com/wp-content/uploads/2013/04/Maite-Lacave.jpg" width="190" height="140" /></a><p class="wp-caption-text"><strong><span style="color: #333399; font-size: medium;">Maite Lacave</span></strong></p></div>
<p><span style="font-size: medium;">No es por presumir pero yo soy <strong><span style="color: #800000;">propietaria</span></strong> de una gran casa que es la envidia de mis amigas. Es una casa victoriana de dos pisos y buhardillas, con porche con columnas blancas. Tengo una <strong><span style="color: #800000;">señorial</span></strong> escalera tapizada con una preciosa moqueta de flores y una gran cocina donde reina mi cocinera con cofia y delantal. Construir esta casa me ha llevado más de <strong><span style="color: #800000;">quince</span></strong> años y aún sigo trabajando en ella. Antes de que empiecen a pensar que soy una rica presuntuosa les voy a enseñar mi casa</span></p>
<p><span style="font-size: medium;">Verán un gatito en el <strong><span style="color: #800000;">techo</span></strong> del porche que trata de coger una paloma que se ha posado en el alfeizar de la ventana. Y verán las flores en las ventanas de la buhardilla y en un macetón para enredaderas.¿Saben como están hechas? Pues son unas ramas de <strong><span style="color: #800000;">dátiles.</span></strong> Después de comerme los dátiles me encontré en las manos esas varitas con cogollitos, cogí las pinturas y Voilá, tengo <strong><span style="color: #800000;">enredaderas.</span></strong></span></p>
<div id="attachment_24756" class="wp-caption aligncenter" style="width: 610px"><a href="http://www.marisolayala.com/?attachment_id=24756&source=rss" rel="attachment wp-att-24756"><img class="size-full wp-image-24756" alt="Frontis de la casa, portal, cocina y dormitorio" src="http://www.marisolayala.com/wp-content/uploads/2013/05/Maite-casita.jpg" width="600" height="450" /></a><p class="wp-caption-text"><span style="font-size: medium;">Frontis de la casa, portal, cocina y la alcoba <br /></span></p></div>
<p><span style="font-size: medium;">La Señora de la casa recibe a una amiga que le ha traído un regalo de <strong><span style="color: #800000;">Navidad</span></strong> mientras toman el té con tarta de chocolate. Sobre un mueble se puede ver un Belén y al fondo el árbol de Navidad. En mi <strong><span style="color: #800000;">cocina</span></strong> no falta de nada, hay un jamón, ristras de ajos, quesos variados, cestas con champiñones, cajas de fruta, y toda clase de cacharros y sartenes. Mi cocinera es muy <strong><span style="color: #800000;">buena</span></strong> y tiene su propio libro de recetas.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;">Y por esta escalera se va a… Tengo un gran cuarto de baño. Una estupenda <strong><span style="color: #800000;">bañera,</span></strong> muchos jaboncillos, sales de baño, esponjosas toallas, brocha y cuchilla de afeitar, papel higiénico, orinal y palangana, y papeleras hechas con la <strong><span style="color: #800000;">tapas</span></strong> de mi crema hidratante.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;">La alcoba es romántica, con cortinas de <strong><span style="color: #800000;">ganchillo,</span></strong> cojines en forma de corazón, collares y perfumes en el tocador y en la mesita de noche la Biblia y una foto de mis padres conmigo en brazos. Los rieles de todas las cortinas son broches de gancho y palitos para hacer <strong><span style="color: #800000;">pinchitos,</span></strong> pintados de dorado quedan muy elegantes.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;"><span id="more-24754"></span></span></p>
<div id="attachment_24757" class="wp-caption alignright" style="width: 360px"><a href="http://www.marisolayala.com/?attachment_id=24757&source=rss" rel="attachment wp-att-24757"><img class="size-full wp-image-24757" alt="La mesacamilla, la mecedora ....." src="http://www.marisolayala.com/wp-content/uploads/2013/05/Maite-mecedora.jpg" width="350" height="261" /></a><p class="wp-caption-text"><span style="font-size: medium;">La mesacamilla, la mecedora &#8230;..</span></p></div>
<p><span style="font-size: medium;">Y en la buhardilla tiene la Abuela su cuarto de plancha y costura. Es muy hacendosa y sabe hacer de todo, hace punto, macramé, borda en un bastidor, tiene retales, encajes, tijeras, patrones, hilos, cintas, revistas de labores,(que conseguí recortando la oferta de números atrasados que aparece en la última página de la revista Labores). Esta Abuela no se aburre nunca.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;">Y separados por un descansillo donde hay una caja fuerte, una caja de herramientas y una rueca para hilar está el despacho- santuario del Abuelo. Es un gran amante de la música y se nota en que tiene un violín, un gramófono y escucha encantado como su nieta toca el piano sobre el que descansa un busto de Beethoven y una foto de mi madre vestida con pantalones y gafas de sol en el año 1951, preciosa y adelantada a su tiempo. Pero no solo escucha música, tiene su mesa de despacho con cartas, libros, cajas de puros, cachimba y cenicero y una estupenda máquina de escribir.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;">Mucho de lo que ven está hecho en casa, a mano y poco a poco a lo largo de más de quince años, las primorosas alfombras las hizo mi hermana Maribel Lacave que aparte de ser poeta es una artista.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;">Así que cuando les digo que soy propietaria de una gran casa, no lo hago por presumir sino para contarles que me gusta mucho jugar a las casitas.</span></p>
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		<title>Darse un baño de tumba</title>
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		<pubDate>Sat, 18 May 2013 09:32:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marisol Ayala</dc:creator>
				<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>
		<category><![CDATA[Elisa R. Court]]></category>

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Cuando leí días atrás sobre la concesión del premio Príncipe de Asturias de las Artes 2013 a Michael Haneke, me vinieron a la mente unas declaraciones suyas que hizo recientemente a los medios. Se lamentaba de las críticas que consideran &#8230; <a class="more-link" href="http://www.marisolayala.com/?p=24778">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
		

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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_24440" class="wp-caption alignleft" style="width: 200px"><a href="http://www.marisolayala.com/?attachment_id=24440&source=rss" rel="attachment wp-att-24440"><img class="size-full wp-image-24440" alt="Elisa R. Court" src="http://www.marisolayala.com/wp-content/uploads/2013/04/Elisa-R.-Court.jpg" width="190" height="196" /></a><p class="wp-caption-text"><strong><span style="color: #333399; font-size: medium;">Elisa R. Court</span></strong></p></div>
<p><span style="font-size: medium;">Cuando leí días atrás sobre la concesión del premio Príncipe de Asturias de las Artes 2013 a <strong><span style="color: #800000;">Michael Haneke</span></strong>, me vinieron a la mente unas declaraciones suyas que hizo recientemente a los medios. Se lamentaba de las críticas que consideran “muy dura” a <strong><span style="color: #800000;">Amor,</span></strong> su última película. Dijo haber escuchado que mucha gente no recomienda Amor a otros porque piensa que no soportarían su crudeza.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;">Ahora se ha <strong><span style="color: #800000;">premiado</span></strong> a Haneke justamente por eso a lo que el mal llamado sentido común le suele dar la espalda. El jurado ha resaltado su maestría para iluminar y diseccionar aspectos sombríos del ser humano y de la existencia, tales como la opresión, la <strong><span style="color: #800000;">violencia</span></strong> y la enfermedad. Se le reconoce su arte de abordar los fantasmas interiores y conseguir provocar al espectador y llevarlo a enfrentarse a los propios demonios.</span></p>
<div id="attachment_24784" class="wp-caption alignright" style="width: 380px"><a href="http://www.marisolayala.com/?attachment_id=24784&source=rss" rel="attachment wp-att-24784"><img class="size-full wp-image-24784" alt="Michael Haneke" src="http://www.marisolayala.com/wp-content/uploads/2013/05/Michael-Haneke.jpg" width="370" height="253" /></a><p class="wp-caption-text"><span style="font-size: medium;">Michael Haneke</span></p></div>
<p><span style="font-size: medium;">Cuando supe que le otorgaron el Premio a Haneke también me acordé de otras declaraciones recientes de Enrique <strong><span style="color: #800000;">Vila-Matas</span></strong> en “Pienso, luego existo”, programa del canal 2 de la televisión española. Defendía este escritor la búsqueda de lo oculto y la presentación de la <strong><span style="color: #800000;">verdad</span></strong> desnuda sin paliativos. Aquello que no querríamos oír, aun sabiéndolo, porque no nos gusta. Esta idea me remitió a unos versos de Pablo Neruda de su poema No tan alto que invitan a darse de cuando en cuando un baño de <strong><span style="color: #800000;">tumba.</span></strong> A ellos alude Jordi Soler en un artículo, recién publicado en El País, sobre el reverso de la crisis. En él habla, en última instancia, del lado <strong><span style="color: #800000;">luminoso</span></strong> que habita en la actual situación de oscuridad. Un infierno, pienso ahora rememorando a Italo Calvino, escritor que propuso dos maneras de no sufrirlo. Una, aceptándolo y volviéndose parte de él hasta el punto de dejar de verlo. La segunda, su <strong><span style="color: #800000;">apuesta,</span></strong> buscar y saber quién y qué, en medio del infierno, no es infierno y hacer que dure y dejarle espacio. Para ello se requiere saber detectar, en la medida de lo posible, los aspectos sombríos de la realidad y de nosotros mismos, cuestión que me devuelve a Michael Haneke.</span></p>
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		<title>Azuaje</title>
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		<pubDate>Sat, 18 May 2013 09:29:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marisol Ayala</dc:creator>
				<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>
		<category><![CDATA[Santiago Gil]]></category>

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A veces lo mejor es reconstruir los paisajes con la memoria que uno tiene de ellos. No tengo recuerdos del balneario de Azuaje; pero seguro que por allí pasaron muchos de mis antepasados y de los suyos. Nunca puedes dejar &#8230; <a class="more-link" href="http://www.marisolayala.com/?p=24687">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
		

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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_22004" class="wp-caption alignleft" style="width: 190px"><a href="http://www.marisolayala.com/?attachment_id=22004&source=rss" rel="attachment wp-att-22004"><img class="size-full wp-image-22004" alt="Santiago Gil" src="http://www.marisolayala.com/wp-content/uploads/2012/12/santiago-gil.jpg" width="180" height="141" /></a><p class="wp-caption-text"><strong><span style="color: #333399; font-size: medium;">Santiago Gil</span></strong></p></div>
<p><span style="font-size: medium;">A veces lo mejor es <strong><span style="color: #800000;">reconstruir</span></strong> los paisajes con la memoria que uno tiene de ellos. No tengo recuerdos del balneario de Azuaje; pero seguro que por allí pasaron muchos de mis antepasados y de los suyos. Nunca puedes dejar de imaginar el <strong><span style="color: #800000;">esplendor</span></strong> entre las ruinas de lo que fue bello. Cuando pasas junto a los restos del balneario sientes esa punzada de pena que va dejando todo lo que se pierde por culpa de la barbarie. Permanece el barranco porque la naturaleza puede más que la mano temporal del hombre que se empeña en <strong><span style="color: #800000;">destrozar</span></strong> todo lo que va encontrando a su paso; pero no permanece lo que otros hombres dejaron en edificios que no atentaban contra el paisaje. Hay un halo modernista y art déco en lo poco que queda del balneario al que venían los primeros turistas a principios del siglo veinte o en el que  pasaron la luna miel muchas <strong><span style="color: #800000;">parejas</span></strong> canarias que vivieron allí una especie de sueño de Baden Baden.</span></p>
<div id="attachment_24681" class="wp-caption alignright" style="width: 380px"><a href="http://www.marisolayala.com/?attachment_id=24681&source=rss" rel="attachment wp-att-24681"><img class="size-full wp-image-24681" alt="Azuaje en el pasado" src="http://www.marisolayala.com/wp-content/uploads/2013/05/Azuaje-en-el-pasado.jpg" width="370" height="269" /></a><p class="wp-caption-text"><span style="font-size: medium;">Balneario de Azuaje en el pasado</span></p></div>
<p><span style="font-size: medium;">La pasada semana ni siquiera me atreví  a adentrarme entre las <strong><span style="color: #800000;">ruinas</span></strong> cuando venía de recorrer el barranco. Preferí silenciar lo que estaba oyendo y traté de ver lo que ya no podía atisbar mi mirada. Venía de escuchar a miles de <strong><span style="color: #800000;">pájaros</span></strong> festivos entre los árboles y los riscales que te devuelven a una especie de era Terciaria casi edénica cuando coinciden con el rumor de las aguas. A medida que nos aproximábamos solo se escuchaba el eco estruendoso de unos <strong><span style="color: #800000;">golpes</span></strong> que nada tenían que ver con los valses o con los cadenciosos Nocturnos de Chopin que sonarían otras tardes primaverales en esos salones ahora decapitados. Cuando llegamos descubrimos que el balneario estaba tomado por decenas de jóvenes con <strong><span style="color: #800000;">monopatines</span></strong> que hacían estallar las maderas de sus artilugios contra el suelo que habían pisado tantos enamorados y tantos ingleses de aquellos que nos dejaron el saber estar que casi hemos perdido con la brutalidad de las <strong><span style="color: #800000;">modas</span></strong> que hemos ido importando. Gritaban y golpeaban las maderas de su monopatín contra las esquinas o contra los obstáculos que habían colocado por todas partes. Los riscales del barranco hacían que sus ecos se multiplicaran y que se quedaran resonando en nuestras sienes aunque nos perdiéramos por los caminos que en nuestras islas, como en aquellas coplas de <strong><span style="color: #800000;">Manrique,</span></strong> siempre acaban en el mar, que es el morir. No había camareros con levita ni lámparas colgantes, no sonaban violines con acordes de Bach ni había mujeres con pamelas que imitaran las modas de París. Tampoco estaban Tomás <strong><span style="color: #800000;">Morales</span></strong> o Alonso <strong><span style="color: #800000;">Quesada</span></strong> sentados en el porche con una pequeña libreta entre sus manos viendo cómo caía la tarde más allá de los riscos que iban silenciando el canto de todas las aves. Todo se lo ha llevado el tiempo y la barbarie. El balneario de <strong><span style="color: #800000;">Azuaje</span></strong> no es más que una fantasmal aparición casi apocalíptica ante la que deberíamos sentir vergüenza todos los grancanarios.  </span></p>
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		<title>La soledad del perdedor</title>
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		<pubDate>Thu, 16 May 2013 16:21:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marisol Ayala</dc:creator>
				<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>
		<category><![CDATA[Pepe Aguilar]]></category>

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La sentencia del denominado &#8216;Caso Kárate&#8216; benefició -al menos en apariencia- a uno de los cuatro imputados, Juan Luis Benítez, que al contrario que el resto de los otros tres profesores del gimnasio donde según se indicó se cometieron abusos &#8230; <a class="more-link" href="http://www.marisolayala.com/?p=24795">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
		

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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_19288" class="wp-caption alignleft" style="width: 175px"><a href="http://www.marisolayala.com/?attachment_id=19288&source=rss" rel="attachment wp-att-19288"><img class="size-full wp-image-19288" alt="Pepe Aguilar" src="http://www.marisolayala.com/wp-content/uploads/2012/08/Pepe-Aguilar-e1351494264573.jpg" width="165" height="249" /></a><p class="wp-caption-text"><strong><span style="color: #333399; font-size: medium;">Pepe Aguilar</span></strong></p></div>
<p><span style="font-size: medium;">La sentencia del denominado &#8216;<strong><span style="color: #800000;">Caso Kárate</span></strong>&#8216; benefició -al menos en apariencia- a uno de los cuatro imputados, Juan Luis Benítez, que al contrario que el resto de los otros tres profesores del gimnasio donde según se indicó se cometieron <strong><span style="color: #800000;">abusos</span></strong> sexuales que afectaron a menores de edad, quedó en libertad.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;">Fernando Torres, su pareja María José e Ivonne González aceptaron con resignación, como no podía ser de otra forma, las <strong><span style="color: #800000;">penas</span></strong> impuestas, que quedarán en un máximo de 20 años de prisión, porque si hubiesen de cumplirlas <strong><span style="color: #800000;">íntegramente</span></strong> necesitarían varias vidas para ello.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;">Sin embargo, Juan Luis <strong><span style="color: #800000;">Benítez</span></strong> fue absuelto de los cargos que se le imputaban, pese a la disconformidad con esa decisión por parte del magistrado Emilio <strong><span style="color: #800000;">Moya,</span></strong> en la jornada en la que se hizo pública la sentencia.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;">Tuve ocasión de presenciar en directo, a través de la retransmisión de la Televisión Canaria, la contundente <strong><span style="color: #800000;">argumentación</span></strong> del citado magistrado, que afirmó que habría condenado a 19 años de prisión a Benítez, por tres delitos de abusos sexuales.</span></p>
<div id="attachment_24794" class="wp-caption alignright" style="width: 390px"><a href="http://www.marisolayala.com/?attachment_id=24794&source=rss" rel="attachment wp-att-24794"><img class="size-full wp-image-24794" alt="Juan Luís Benítez" src="http://www.marisolayala.com/wp-content/uploads/2013/05/Benítez.jpg" width="380" height="269" /></a><p class="wp-caption-text"><span style="font-size: medium;">Juan Luís Benítez</span></p></div>
<p><span style="font-size: medium;">Moya desglosó durante un largo periodo de tiempo las supuestas <strong><span style="color: #800000;">&#8216;atrocidades&#8217;</span></strong> sexuales que habría cometido Juan Luis, y lamentó que quedase en libertad, tras <strong><span style="color: #800000;">imponerse</span></strong> el voto mayoritario de sus compañeros de Sala.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;">En una frase atribuida a Napoleón Bonaparte se afirma que &#8220;la victoria tiene cien padres y la <strong><span style="color: #800000;">derrota</span></strong> es huérfana&#8221;. Y esa sensación es la que debió experimentar Benítez durante las extensas jornadas del juicio del mayor caso de <strong><span style="color: #800000;">pederastia</span></strong> vivido en España, y especialmente en la referida anteriormente, en la que no levantó la cabeza mientras el magistrado le <strong><span style="color: #800000;">aplicaba</span></strong> una reprimenda en toda regla.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;">Lo cierto es, a través de televisión, no me resultó agradable comprobar que el mismo chico extrovertido y <strong><span style="color: #800000;">bromista</span></strong> que habitualmente llevaba información deportiva del gimnasio en el que trabajaba al periódico en el que por entonces uno escribía estaba <strong><span style="color: #800000;">envuelto</span></strong> en un caso tan indeseable.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;">De la misma forma, me llamó la atención la <strong><span style="color: #800000;">soledad</span></strong> de Benítez durante las diferentes sesiones del juicio. Siempre intentando ocultarse tras sus gafas de sol, salía apresurado para <strong><span style="color: #800000;">&#8216;perderse&#8217;</span></strong> lejos del Palacio de Justicia y de los periodistas que esperaban para hablar con él, sin tener nunca a un familiar ni a un amigo a su lado, en los momentos más <strong><span style="color: #800000;">duros</span></strong> de su existencia.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;">Próximamente, Marisol Ayala y Miguel (Miki) F. Ayala presentarán su libro &#8216;<strong><span style="color: #800000;">La secta del kárate</span></strong>&#8216;, que estoy convencido de que será un éxito de ventas, pues sé que han trabajado a fondo para escribir de manera detallada sobre este morboso asunto.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;">En todo caso, será un libro de <strong><span style="color: #800000;">obligada</span></strong> lectura y referencia, para que tengamos bien presente que unos hechos de esta naturaleza no deberían repetirse <strong><span style="color: #800000;">jamás.</span></strong></span></p>
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		<title>&#8220;Hola Doctor, ¿que tal estás?&#8221;</title>
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		<pubDate>Thu, 16 May 2013 16:20:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marisol Ayala</dc:creator>
				<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Juma]]></category>

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La llave cerró con autoridad la puerta del despacho. Estabas contento. Entrabas en un fin de semana que ansiabas para el merecido descanso de unos días ajetreados. Muy lejos aquella idea que ese sería tu último día oficial en el &#8230; <a class="more-link" href="http://www.marisolayala.com/?p=24798">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
		

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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_21254" class="wp-caption alignleft" style="width: 190px"><a href="http://www.marisolayala.com/?attachment_id=21254&source=rss" rel="attachment wp-att-21254"><img class="size-full wp-image-21254" alt="Carlos Juma" src="http://www.marisolayala.com/wp-content/uploads/2012/11/carlos-juma.jpg" width="180" height="219" /></a><p class="wp-caption-text"><strong><span style="color: #333399; font-size: medium;">Carlos Juma</span></strong></p></div>
<p><span style="font-size: medium;">La llave cerró con autoridad la puerta del despacho. Estabas <strong><span style="color: #800000;">contento.</span></strong> Entrabas en un fin de semana que ansiabas para el merecido descanso de unos días ajetreados.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;">Muy lejos aquella idea que ese sería tu <strong><span style="color: #800000;">último</span></strong> día oficial en el cuarto que fue tu cuna durante cuarenta años. La familia prepara un festín para celebrar tus sesenta y cinco años y rebosas la alegría de saber que hasta aquí has <strong><span style="color: #800000;">llegado.</span></strong></span></p>
<p><span style="font-size: medium;">Pero te puede más la ansiedad por volver al trabajo, a tus <strong><span style="color: #800000;">pacientes,</span></strong> a las labores inconclusas y meditas si no será mejor prorrogar tu vida laboral <strong><span style="color: #800000;">pública</span></strong> un par de años  más o quizás cinco y volver a casa a descansar con los setenta cumplidos.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;">Más hete aquí que no está en tu mano <strong><span style="color: #800000;">decidir</span></strong> si continuarás en tu labor. Dependes de una  firma administrativa que no va a valorar tus méritos en cuarenta años de ejercicio sino que esbozando una sonrisa maliciosa y torciendo el gesto “alguien” firma la carta que anuncia tu jubilación <strong><span style="color: #800000;">forzosa.</span></strong> La ley es la ley te dirán. Pues no faltaba más.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;"><a href="http://www.marisolayala.com/?attachment_id=24800&source=rss" rel="attachment wp-att-24800"><img class="alignright size-full wp-image-24800" alt="Sanidad medicos" src="http://www.marisolayala.com/wp-content/uploads/2013/05/Sanidad-medicos.jpg" width="370" height="259" /></a>Oye, colega, es muy duro recibir una carta fría y <strong><span style="color: #800000;">despiadada</span></strong> en la que te espetan como una sardina victoriana. Doctor/a, váyase a casa, su tiempo profesional en la vida pública ha concluido. ¿Te lo temías, verdad? </span></p>
<p><span style="font-size: medium;">Barruntabas que no te <strong><span style="color: #800000;">prorrogarían</span></strong> dos años más aún a pesar de tener firmado el contrato de continuidad.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;">Aún así has sacado pecho y te fajas con la administración. Acudes a la <strong><span style="color: #800000;">Justicia</span></strong> y logras que suspenda cuatelarmente tu “despido”. Puedes volver. Quizás no termines de <strong><span style="color: #800000;">entender</span></strong><span style="color: #800000;"> <i>que no te quieren </i></span>y punto. Ya buscaran la manera de que envejezcas antes. ¡Aún así, feliz prórroga, colega!</span></p>
<p><span style="font-size: medium;">Una vida profesional <strong><span style="color: #800000;">dedicada</span></strong> a la sanidad pública se apaga de repente, tal que soplar la llama de una vela. ¿Acaso pensabas que te dedicarían una calle, una sala del hospital?</span></p>
<p><span style="font-size: medium;">Los que hemos cumplido la edad de jubilación <strong><span style="color: #800000;">vivimos</span></strong> en aquestos años de estudiantes y primeros de la profesión una actividad en la que el ejercicio de la Medicina y Cirugía era como siempre debe ser, un sacerdocio, una voluntad <strong><span style="color: #800000;">constante</span></strong> e inequívoca de servicio a los demás. El tiempo no importaba ni había horarios en el hospital.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;">Estábamos veinticuatro horas en disposición <strong><span style="color: #800000;">permanente,</span></strong> atentos a una llamada para acudir a un quirófano o para atender a un paciente que empeoraba. No quiero ni esbozar aquellos años duros porque hay <strong><span style="color: #800000;">emociones</span></strong> que me van a convertir en un pañuelo con patas.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;">Mucho cambiaron las cosas con la <strong><span style="color: #800000;">transición</span></strong> política. Estábamos en el punto de mira de la escopeta nacional; los médicos, muchos de nosotros fuimos tildados de <strong><span style="color: #800000;">ladrones</span></strong> de bata blanca. A estos hay que meterlos en vereda, dijeron la envidia y los celos. Ellos no son dioses, bramaban antes de que tuvieran que <strong><span style="color: #800000;">tumbarse</span></strong> en decúbito supino en la camilla.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;"></p>
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		<title>Internet nos come</title>
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		<pubDate>Tue, 14 May 2013 15:11:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marisol Ayala</dc:creator>
				<category><![CDATA[Lo que escriben otros]]></category>

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Es cierto que la crisis económica está cambiando a las personas, a las empresas y a las instituciones. Creemos que está cambiando el mundo porque pinchó la burbuja financiera, pero existe otro elemento mucho más poderoso de cambio que está &#8230; <a class="more-link" href="http://www.marisolayala.com/?p=24768">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
		

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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_24669" class="wp-caption alignleft" style="width: 180px"><a href="http://www.marisolayala.com/?attachment_id=24669&source=rss" rel="attachment wp-att-24669"><img class="size-full wp-image-24669" alt="Manuel Mederos" src="http://www.marisolayala.com/wp-content/uploads/2013/05/Manuel-Mederos.jpg" width="170" height="210" /></a><p class="wp-caption-text"><strong><span style="color: #333399; font-size: medium;">Manuel Mederos</span></strong></p></div>
<p><span style="font-size: medium;">Es cierto que la <strong><span style="color: #800000;">crisis</span></strong> económica está cambiando a las personas, a las empresas y a las instituciones. Creemos que está cambiando el mundo porque pinchó la burbuja financiera, pero existe otro elemento mucho más <strong><span style="color: #800000;">poderoso</span></strong> de cambio que está pasando desapercibido por los devastadores efectos que la crisis económica tiene sobre nosotros. El cambio tecnológico es brutal e inevitable. El periodista estadounidense Thomas L. Friedman analizaba en su libro La tierra es plana (2007) cómo las <strong><span style="color: #800000;">nuevas</span></strong> tecnologías de la comunicación han logrado intercomunicar el planeta y hacer de él un lugar sin distancias, en el que un médico desde la India pueda estar de guardia en cualquier hospital de Estados Unidos, donde las noticias se conocen al instante en el planeta. Estamos en una aldea <strong><span style="color: #800000;">global,</span></strong> y es el primer cambio que debemos asumir.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;">Asumamos que no es sólo la crisis; que con la llegada de <strong><span style="color: #800000;">Internet</span></strong> la economía que conocemos desaparece lentamente, que nunca será la misma. Internet acaba de forma radical con los conceptos <strong><span style="color: #800000;">tradicionales</span></strong> de empresa y negocio. No solo ha facilitado el trabajo de producción y deslocalización de la actividad; ha convertido el planeta en un gran escaparate global, donde todo se compra y se vende en las redes. Pensemos en empresas como Apple, Google o Amazon, que venden sus productos en todo el mundo y para todos los públicos.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;"><a href="http://www.marisolayala.com/?attachment_id=24770&source=rss" rel="attachment wp-att-24770"><img class="alignright size-full wp-image-24770" alt="internet4" src="http://www.marisolayala.com/wp-content/uploads/2013/05/internet4.jpg" width="370" height="298" /></a>Les recomiendo la lectura del libro de Chris <strong><span style="color: #800000;">Anderson,</span></strong> La economía ‘Long tail’ (2007), en el que describe ampliamente este nuevo modelo de negocios de nichos, en el que, curiosamente, <strong><span style="color: #800000;">desaparece</span></strong> la cultura de masas para satisfacer las demandas individuales en un mercado global. Pensemos en una tienda de discos en Triana y una on line. El negocio local de los discos tiene que ceñirse a lo que exige la <strong><span style="color: #800000;">tendencia</span></strong> del momento, vender y exponer en sus lineales los grandes éxitos. En Internet cabe todo y de hecho las grandes compañías venden millones de canciones <strong><span style="color: #800000;">descatalogadas</span></strong> o para nostálgicos en todo el mundo y la suma de esas pequeñas ventas superan a las ventas de los grandes éxitos. Anderson preconiza que en el siglo XXI dominará el mercado quien <strong><span style="color: #800000;">acapare</span></strong> las ventas a minoristas, porque los negocios se estructuran en nichos para satisfacer a cada individuo. Posiblemente estamos asistiendo al final de la cultura de masas, en la que la publicidad no dicta la demanda, sino que es cada individuo y su grupo social el que compra lo que quiere porque todo está al alcance de su mano y triunfa la <strong><span style="color: #800000;">diversidad.</span></strong></span></p>
<p><span style="font-size: medium;">Detrás de este concepto de negocio hay otra realidad, quizás más <strong><span style="color: #800000;">compleja,</span></strong> que se define muy bien a partir de las redes sociales. Internet nos construye un mundo en el que ya no es la institución la que guía al individuo. Contrariamente a lo previsto, que la globalización construiría un mundo plano, Internet ha consagrado y potenciado la <strong><span style="color: #800000;">individualidad</span></strong> y los microgrupos de identidad. Aunque siguen teniendo mucho poder, no son los gobiernos los que marcan las tendencias, ni es la publicidad de masas, ni son los medios de comunicación los que conforman la opinión. Son las personas, los grupos de personas que interactúan las que forjan las opiniones convirtiendo la red en un mosaico infinito de pequeños <strong><span style="color: #800000;">mundos.</span></strong> Es importante saber que posiblemente estamos ante la lenta desaparición de la autoridad institucional, de las opinión de masas, de las campañas globales. Internet abre millones de micromundos de opinión, de gustos y de tendencias, microgrupos en los que los sujetos se <strong><span style="color: #800000;">transmiten</span></strong> unos a otros marcas, valores y opiniones y que cada individuo se ubica en donde se siente más cómodo porque ya no se lo impide la distancia física, ni la opinión mayoritaria, ni la autoridad institucional que en la red es prácticamente nula. No hay fronteras, ni policías, ni guardas de seguridad, es un mundo <strong><span style="color: #800000;">abierto,</span></strong> sin límite, en el que cada uno es actor de su propia historia que puede escribir, representar y trasmitir a su público sin intermediarios. Todos somos escritores, actores, periodistas y todo cabe en la red agrupándose sin límites. Todos podemos hacer un vídeo y subirlo a Youtube, <strong><span style="color: #800000;">escribir</span></strong> un libro y editarlo y venderlo en Amazon, dar una noticia y difundirla en las redes sociales, expresar lo que piensa sin someterse a la censura, elegir qué, cuándo, cómo quiere ver la televisión o escuchar la radio o leer una noticia o un libro.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;">En definitiva, creo que estamos obligados a <strong><span style="color: #800000;">superar</span></strong> este bucle de quejas y melancolía en el que nos ha metido la crisis y tomar conciencia de que ésta es superable, pero que la tecnología ha cambiado radicalmente el mundo y se quedará con nosotros para siempre. Quien no se adapte que sepa que será <strong><span style="color: #800000;">engullido</span></strong> por ella.</span></p>
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		<title>Imaginar</title>
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		<pubDate>Tue, 14 May 2013 15:00:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marisol Ayala</dc:creator>
				<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>
		<category><![CDATA[María Vacas Sentís]]></category>

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1. Imaginar otro mundo posible. En “Diálogos con Teresa Forcades” esta monja benedictina cita al filósofo Slavoj Zizek, para quien uno de los rasgos de nuestra cultura es nuestra capacidad de imaginar escenarios de futuro que nuestros antepasados no entenderían. &#8230; <a class="more-link" href="http://www.marisolayala.com/?p=24740">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
		

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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_18625" class="wp-caption alignleft" style="width: 190px"><a href="http://www.marisolayala.com/?attachment_id=18625&source=rss" rel="attachment wp-att-18625"><img class="size-full wp-image-18625" alt="Maria Vacas Sentís" src="http://www.marisolayala.com/wp-content/uploads/2012/06/Maria-Vacas-Santis-e1349794649644.png" width="180" height="233" /></a><p class="wp-caption-text"><strong><span style="color: #333399; font-size: medium;">Maria Vacas Sentís</span></strong></p></div>
<p><span style="font-size: medium;"><strong><span style="color: #800000;">1. Imaginar otro mundo posible</span></strong>. En “Diálogos con Teresa Forcades” esta monja benedictina cita al filósofo Slavoj Zizek, para quien uno de los rasgos de nuestra cultura es nuestra capacidad de <strong><span style="color: #800000;">imaginar</span></strong> escenarios de futuro que nuestros antepasados no entenderían. Podemos imaginarnos viviendo en burbujas en el fondo del océano, o en el espacio sideral. Podemos soñar que nos convertimos en <strong><span style="color: #800000;">ciborgs,</span></strong> a medio camino entre la humanidad y la técnica. O imaginar seres con la capacidad de auto-fecundarse. Sin embargo, hay algo que no podemos imaginar, que parece estar más allá de esta extraordinaria capacidad imaginativa propia del siglo XXI. ¿Y qué es? Que exista <strong><span style="color: #800000;">alternativa</span></strong> al capitalismo. </span></p>
<p><span style="font-size: medium;">La mayoría de la gente no cree que haya alternativa a este sistema <strong><span style="color: #800000;">depredador.</span></strong> Una parte del cerebro nos dice que la alternativa política es urgente, necesaria y llena de posibilidades de realización feliz para las personas, pero automáticamente la <strong><span style="color: #800000;">rechazamos;</span></strong> se nos activa un miedo profundo que los interesados en mantener el status quo nos alimentan. ¿Cómo escapar del suicidio al que nos conduce esta incapacidad de imaginar?</span></p>
<p><span style="font-size: medium;"><a href="http://www.marisolayala.com/?attachment_id=24739&source=rss" rel="attachment wp-att-24739"><img class="alignright size-full wp-image-24739" alt="Imaginar" src="http://www.marisolayala.com/wp-content/uploads/2013/05/Imaginar.jpg" width="350" height="259" /></a><strong><span style="color: #800000;">2. Imaginar que construimos la unidad política y social</span></strong>. Anoche, desvelada, soñé que una gran alternativa, o frente <strong><span style="color: #800000;">cívico,</span></strong> amplio, popular, de movimientos sociales y agrupaciones y partidos políticos cobraba cuerpo en las calles y en las <strong><span style="color: #800000;">urnas,</span></strong> en España y en Canarias. Que se aparcaban los protagonismos, que imperaba la generosidad, que se bajaban las banderas chiquitas y se <strong><span style="color: #800000;">alzaba</span></strong> una enorme con todos los colores y todas las siglas. Que prevalecía la coincidencia programática a partir de lo que sabemos que no queremos. Imaginaba y, al mismo tiempo, como hormiguita recolectora, <strong><span style="color: #800000;">compartía</span></strong> pensamientos de las redes, intentando difundir la cara B del mundo. De repente, en el interminable río del Facebook leo sobre un proyecto llamado <strong><span style="color: #800000;">Alternativas</span></strong> desde abajo. Habla de congregar a todo el espectro político y social contrario a las actuales directrices económicas para conseguir el <strong><span style="color: #800000;">poder</span></strong> en las próximas elecciones generales; de una simbiosis entre la izquierda social y la izquierda política, sin fagocitar una a la otra. Imagino que sí se puede <strong><span style="color: #800000;">construir</span></strong> esa unidad. ¿Por qué no? Me sumo y lo comparto.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Conjugando el verbo &#8220;escrachar&#8221;</title>
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		<pubDate>Tue, 14 May 2013 14:52:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marisol Ayala</dc:creator>
				<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>
		<category><![CDATA[Rafael Inglott]]></category>

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“Tortura con saña los datos y acabarán por confesar lo que desees”. No es ni siquiera una cita literal, según creo, sino un recuelo de lo que dicen que decía Ronald Coase, premio Nobel de Economía. Poco importa, porque en &#8230; <a class="more-link" href="http://www.marisolayala.com/?p=24662">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
		

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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_24555" class="wp-caption alignleft" style="width: 175px"><a href="http://www.marisolayala.com/?attachment_id=24555&source=rss" rel="attachment wp-att-24555"><img class="size-full wp-image-24555" alt="Rafael Inglott" src="http://www.marisolayala.com/wp-content/uploads/2013/04/Rafael-Inglott.jpg" width="165" height="147" /></a><p class="wp-caption-text"><strong><span style="color: #333399; font-size: medium;">Rafael Inglott</span></strong></p></div>
<p><span style="font-size: medium;"><strong><span style="color: #800000;">“Tortura</span></strong> con saña los datos y acabarán por confesar lo que desees”. No es ni siquiera una cita literal, según creo, sino un recuelo de lo que dicen que decía Ronald Coase, premio Nobel de <strong><span style="color: #800000;">Economía.</span></strong></span></p>
<p><span style="font-size: medium;">Poco importa, porque en estas latitudes el axioma tiene cuerda para rato. Hay de hecho quien lo tiene en su cabecera, con los <strong><span style="color: #800000;">proverbios</span></strong> de Tomás de Kempis y los ensayos de Robert Kagan. Algunos voceros de la derechona  –espoleados quizá por nuestro hastío, que confunden con flojera colectiva– van incluso más allá: no contentos con torturar los datos, la emprenden a <strong><span style="color: #800000;">salivazos</span></strong> y golpes bajos con la propia realidad.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;"><a href="http://www.marisolayala.com/?attachment_id=24071&source=rss" rel="attachment wp-att-24071"><img class="alignright size-full wp-image-24071" alt="Escrache" src="http://www.marisolayala.com/wp-content/uploads/2013/03/Escrache.jpg" width="380" height="209" /></a>La <strong><span style="color: #800000;">derechona</span></strong> encuentra muchos modos de quedarse sola con su “verdad”, pero este de boicotearnos la función perceptiva se encuentra entre sus preferidos. Así, cuando combate usted las trabas del ministro Gallardón a la legislación sobre el <strong><span style="color: #800000;">aborto,</span></strong> no es usted ni mucho menos lo que cree ser –un pacífico defensor de los derechos y libertades de la mujer– sino un empecinado y belicoso <strong><span style="color: #800000;">enemigo</span></strong> de la vida. En cuanto a sus hijos o sus sobrinos, ¿quién ha dicho que sean emigrantes a la desesperada? Son gloriosos exponentes de la “movilidad exterior” (Báñez) y “motivo de <strong><span style="color: #800000;">optimismo”</span></strong> para el resto del país (Aguirre).</span></p>
<p><span style="font-size: medium;">Les ahorro un extenso muestrario, porque la propia <strong><span style="color: #800000;">Aguirre</span></strong> ha vuelto en estos días por sus fueros. <strong><span style="color: #800000;">“Escrache</span></strong> es acoso violento con gestos obscenos”, sentencia. Y exige la dimisión del presidente del Tribunal Supremo, Gonzalo Moliner, por pensar de modo distinto que ella en este asunto. Tales excesos verbales se quedan cortos frente a los de <strong><span style="color: #800000;">Cospedal,</span></strong> que comparó esas acciones con las del nazismo.  Por no hablar de un tal <strong><span style="color: #800000;">Sigfrid,</span></strong> que imaginó arrancar la cabeza de un escrachador y ahí sigue el angelito: ovacionado en sordina por los suyos. ¿Por qué hacen tanta piña todos ellos frente a los escraches? ¿Por qué la extensión de esa práctica les pone tan nerviosos?</span></p>
<p><span style="font-size: medium;">La <strong><span style="color: #800000;">razón</span></strong> más profunda hay que buscarla, como tantas veces, en el propio origen de los hechos. No sé cuándo ni cómo se adoptó en España el término ‘escrache’, pero el trasvase no es trivial ni mucho menos. En su origen, los escraches fueron un modo de luchar contra la <strong><span style="color: #800000;">impunidad.</span></strong> La gente en Argentina recurría a ellos para señalar a los torturadores y los asesinos de pasadas dictaduras, guarecidos en el <strong><span style="color: #800000;">oportunismo</span></strong> del gobierno Menem tras la debilidad del gobierno Alfonsín.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;">En España –conviene aclararlo por si acaso– es otra clase de impunidad la que arrastramos desde el franquismo. Una densa trama de intereses <strong><span style="color: #800000;">ocultos,</span></strong> en la que el poder político y el económico se dan la mano, ha socavado con perseverancia y disimulo los intereses públicos. El resultado es la peor deriva que se conoce en Europa, al menos en lo que atañe a <strong><span style="color: #800000;">desigualdades</span></strong> sociales. Los responsables-beneficiarios de esa deriva permanecen en su mayoría impunes, mientras los medios optan por empantanarse en un par de nombres. Hablo no solo de impunidad judicial, derivada de un manejo alambicadamente diestro de vacíos <strong><span style="color: #800000;">legales</span></strong> y escollos jurídicos, sino de impunidad política y social.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;">Demasiada oscuridad y demasiado <strong><span style="color: #800000;">duradera.</span></strong> Aunque a nadie se le esconde hoy el principal de los motivos: en el Parlamento comparecen cada día y a su hora los taquígrafos, pero la luz escasea.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;">Es en esta perspectiva que el <strong><span style="color: #800000;">escrache</span></strong> cobra todo su sentido. Dirigir el foco hacia los responsables, hacerlos más visibles, es un modo de impugnar la impunidad cuando se agotan otras vías. Hasta ahora el foco se ha <strong><span style="color: #800000;">centrado</span></strong> en unos pocos: aquellos que por su cargo han de dar la cara. Pero mañana, quién sabe, puede haber sorpresas: lujosas mansiones que pasen a primer plano, nombres hasta ahora musitados sotto voce que empiecen a ser <strong><span style="color: #800000;">coreados…</span></strong> Motivos tienen algunos para asustarse, pero seamos serios: no es la violencia lo que temen, sino la luz de los focos. Algo es algo. La impunidad, por lo menos, empieza a hacerse más incómoda.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;">Epílogo. Leo que el ministro de Interior ordena <strong><span style="color: #800000;">desterrar</span></strong> de los informes oficiales la palabra escrache. Intrigarán –no lo duden– para impedir que llegue al diccionario. Y a mí, que hasta ahora se me resistía por aquello del trasvase, empezará por fin a <strong><span style="color: #800000;">gustarme.</span></strong></span></p>
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		<title>Máxima elegancia</title>
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		<pubDate>Sun, 12 May 2013 14:29:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marisol Ayala</dc:creator>
				<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>
		<category><![CDATA[María Sánchez Lozano]]></category>

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Yo siempre quise ser una mujer de esas pequeñitas, una de esas hembras etéreas, de huesos ligeros, escasa estatura y menos amor por los pucheros, porque no sé si han dado cuenta de que las féminas de poca envergadura no &#8230; <a class="more-link" href="http://www.marisolayala.com/?p=24660">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
		

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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_19328" class="wp-caption alignleft" style="width: 190px"><a href="http://www.marisolayala.com/?attachment_id=19328&source=rss" rel="attachment wp-att-19328"><img class="size-full wp-image-19328" alt="María Sánchez Lozano" src="http://www.marisolayala.com/wp-content/uploads/2012/08/Maria-Sanchez-Lozano.jpg" width="180" height="145" /></a><p class="wp-caption-text"><strong><span style="color: #333399; font-size: medium;">María Sánchez Lozano</span></strong></p></div>
<p><span style="font-size: medium;">Yo siempre quise ser una mujer de esas <strong><span style="color: #800000;">pequeñitas,</span></strong> una de esas hembras etéreas, de huesos ligeros, escasa estatura y menos amor por los <strong><span style="color: #800000;">pucheros,</span></strong> porque no sé si han dado cuenta de que las féminas de poca envergadura no son muy amantes de la buena mesa, quizás porque el tamaño de su estómago y su <strong><span style="color: #800000;">apetito</span></strong> son directamente proporcionales, quién sabe…</span></p>
<p><span style="font-size: medium;">Pues sí, lo confieso aquí y ahora: toda mi vida quise ser uno de esos <strong><span style="color: #800000;">perfumes</span></strong> excelentes que vienen en frascos pequeños; o uno de esos venenos mortales presentados, al parecer, exactamente en el mismo formato. Qué cosas… ¿Y por qué?, se preguntarán ustedes. Es obvio: Las mujeres <strong><span style="color: #800000;">“camelluas”,</span></strong> como nos llama mi amigo Jabicombé, somos menos manejables, menos delicadas y hasta me parece a mí, igual que a tantos, que menos femeninas, cachis en la mar. Pónganse en mi lugar: Con apenas veinte años un cretino de talla XS me miró y me preguntó si era la <strong><span style="color: #800000;">prima</span></strong> de Zumosol y de aquella me cogí un trauma que ni Falete saltando del trampolín de cinco metros agarradito del brazo de la Azúcar Moreno. Para que se hagan una idea del impacto que aquel desafortunado comentario causó en mi ya de por sí <strong><span style="color: #800000;">frágil</span></strong> autoestima de reciente adolescente por aquel entonces, les diré que después de aquello me tiré años sin atreverme a calzarme unos tacones.</span></p>
<div id="attachment_24672" class="wp-caption alignright" style="width: 289px"><a href="http://www.marisolayala.com/?attachment_id=24672&source=rss" rel="attachment wp-att-24672"><img class="size-full wp-image-24672" alt="Máxima Zorreguieta" src="http://www.marisolayala.com/wp-content/uploads/2013/05/maxima-zorreguieta.jpg" width="279" height="419" /></a><p class="wp-caption-text"><span style="font-size: medium;">Máxima Zorreguieta</span></p></div>
<p><span style="font-size: medium;">Hasta que vi a <strong><span style="color: #800000;">Máxima.</span></strong> Máxima de Holanda, de Argentina y del mundo. Máxima, la que es ya reina de los Países Bajos de manera oficial, y de los altos, los medios y los profundos, e incluyo a <strong><span style="color: #800000;">España</span></strong> entre estos últimos, en los corazones de media Europa y parte del extranjero. Con su máxima simpatía, que la hace sonreír con una de esas sonrisas que son todo dientes y <strong><span style="color: #800000;">franqueza,</span></strong> su máxima espontaneidad, con sus divertidas muecas nada propias de una reina, su máxima sencillez, la que le hace reprender a sus adorables y rubicundas hijas para que no “vayan de princesitas” y sus <strong><span style="color: #800000;">redondeces.</span></strong> ¡Oh, sí, sus espléndidas redondeces! Porque Máxima, es curvilínea, alta y voluptuosa. Máxima es incluso “camellua”. Pero, ¡maravilla de las maravillas!, también <strong><span style="color: #800000;">elegante,</span></strong> femenina y tan hermosa como lo son los canales de la capital de su reino.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;">Máxima se atreve con diseños <strong><span style="color: #800000;">indiscretos,</span></strong> tacones de vértigo, complementos estridentes, tocados imposibles, risas inesperadas y un sinfín de gestos escasamente protocolarios que, no obstante, han conseguido conquistar al <strong><span style="color: #800000;">pavisoso</span></strong> de su marido, a la estirada de su suegra y al pueblo holandés al completo, hasta el punto de encontrarse muy por delante de su marido, el rey, en los sondeos de popularidad realizados a raíz de su reciente coronación.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;">Así que <strong><span style="color: #800000;">Dior</span></strong> salve al rey, o por lo menos a la reina, porque gracias a ella esta que está aquí es capaz de lucir ahora sus propias redondeces con la cabeza bien alta y unos zapatos de tacón que ríete tú de las plataformas de la <strong><span style="color: #800000;">Letizia.</span></strong></span></p>
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