Archivo del 3 de Marzo de 2010
La portavoz

Carmen Guerra, eufórica pepera
Cristóbal D. Peñate
Parafraseando a Groucho Marx, Carmen Guerra llegó a las más altas cotas de la miseria partiendo de la nada. Hace unos pocos años era una líder vecinal pueblerina que no sabía hacer la o con un canuto. Ahora, aunque sigue sin saber hacer la o con un canuto, tiene una experiencia pública parangonable a cualquier político inveterado. Menos parlamentaria regional, esta política ha sido de todo: concejal, consejera insular, senadora y diputada nacional.
Ha sido el terror de Rubalcaba cuando se ha enfrentado a él en las Cortes por cuestiones de seguridad de las que no tiene ni pajolera idea. Por eso es una política peligrosa, porque habla sin parar y sin saber un ápice de lo que habla. Siempre arisca e irascible, se ha enfrentado a todos los que no comulgaban con sus ideas, unas ideas de las que tampoco tenía ni pajolera idea. Siempre se ha limitado a defender a pies juntillas lo que le mandaba su jefe de filas. Soria la fichó porque antes no lo hizo ningún otro partido. Si la hubiera llamado el PSOE, sería más socialista que nadie; si la hubiese fichado CC, sería más nacionalista que nadie, y si lo hubiese hecho el Partido Verde, sería más ecologista que nadie.
Esta política bronquista, muy conocida en su casa a la hora de comer, es desconocida hasta por sus compañeros de filas. Una ignorante ignorada hasta por sus correligionarios. El propio Fernando Fernández, ex presidente del Gobierno canario y ex eurodiputado popular, no le pone cara, según ha reconocido. Claro que eso tampoco tiene mucho mérito porque el médico Fernández tampoco sabe dónde está la sede de su partido en Tenerife. Carmen Guerra, más que portavoz del PP en el Cabildo de Gran Canaria, ha sido hasta su dimisión la portacoz, por los frecuentes exabruptos que emite esta ex dirigente vecinal de Tamaraceite de genio altisonante. Pero lo suyo tiene mérito: salir de Firgas para llegar a la Carrera de San Jerónimo, sin bajarse en ninguna parada, no está al alcance de cualquiera.
Zapatero sin zapatos

José Luis Zapatero en una foto reciente
RAFAEL BETANCOR
Hace unos años, antes de la proclamación de Rodríguez Zapatero como Presidente del Gobierno de España, pero siendo ya Secretario General del Partido Socialista Obrero Español, escribí un artículo en la prensa de nuestra región, titulado: “Zapatero a tus zapatos”, en el que exponía su pobreza mental, su pobreza de argumentos, el poco apoyo que tenía de los Barones del Partido y lo difícil que le sería alcanzar la Presidencia de nuestra Nación.
La casualidad quiso que el “Atentado del 11 de Marzo” del Año 2004 en la Estación de Atocha en Madrid y los acontecimientos que le sucedieron lo llevaran en las Elecciones Generales, de dicho Año, a la Presidencia del Gobierno de España. Hablamos de casualidades, entre ellas: Determinado tipo de explosivos que en en el Juicio sobre dicho Atentado, celebrado con posterioridad, se dijo que se habían usado y que últimamente se ha demostrado que no fueron los usados en dicho Accidente ni los determinantes del mismo, sino que por el contrario fueron otro tipo de explosivos los utilizados en dicho Accidente. Asimismo el suicidio de los que se dijo fueron los responsables y causantes de dicho Atentado. ¿Suicidio?. De igual modo ¿Cómo es posible que en la actualidad sólo estén condenados y sufriendo condena por este Atentado 2 ó 3 musulmanes y que no exista ningún condenado de nacionalidad española? Y ¿Porqué ha desaparecido, por arte y gracia de no se sabe quién ni porqué circunstancia, todo lo relacionado con dicho Accidente (Locomotora, Vagones, Bolsas, ect. ect.)? ¿Cómo es posible que el Juez Ponente de dicha Instrucción no se haya enterado de todo lo sucedido y que antes hemos relatado? ¿Qué parte tuvieron que ver personas ajenas a la versión dada? ¿De donde procedían? ¿Quién los dirigía?.
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