Archivo del 7 de Julio de 2010
Se lo guisan y se lo comen
Cristóbal D. Peñate
Paulino Rivero, como ve que ya le queda poco para seguir en el machito, quiere aprobar un estatuto para ex presidentes que pretende que cuando dejen su cargo tengan algunas prebendas como coches oficiales, secretarias, un tratamiento protocolario dentro del presupuesto público y otras lindezas. No están los tiempos para estas ocurrencias, por lo que sacarla ahora a la palestra es muy inoportuno. En Canarias hay gente que no tiene trabajo y a nuestros conspicuos políticos no se les ocurre otra cosa que rescatar el estatuto que ya trataron de sacar sin éxito Manuel Hermoso y Adán Martín.
El problema de los políticos es que se acostumbran pronto a vivir bien que ya no saben volver a su antiguo estatus. Cuando te habitúas a lo bueno ya sólo quieres vivir en esa otra galaxia a costa del presupuesto público. Y en este caso lo mismo que se habla de ex presidentes vale para ex ministros, ex consejeros o ex diputados. Llega un momento en el que los gobernantes confunden el dinero de todos con el suyo propio. Por eso son los únicos empleados nuestros que se fijan ellos mismos el sueldo, las dietas y las comisiones sin que nosotros, los empleadores, podamos oponernos.
El reconocimiento a un ex presidente democrático se lo da y se lo quita el pueblo soberano, no un decreto o una ley hechos ex profeso para tapar agujeros o crear privilegios. Extraña un poco que un presidente tan austero como Paulino Rivero, que come cada día un frugal menú, tenga tanto interés en rescatar una idea impopular que ya otros ex presidentes correligionarios trataron de sacar adelante. Si antes la cosa no salió por falta de respaldo social, en estos momentos actuales de crisis generalizada los canarios rechazan con más motivo esta filigrana institucional de boato tan poco sensible con la ciudadanía.
El estatuto especial para ex presidentes es la última cosa que debería preocupar ahora a Paulino Rivero.
“Jaleo” restorant de un palmero en Méjico D.F.

Menu en la puerta del restaurante
Mario Hernández Bueno. Periodista
Calle de Emilio Castelar, 121 (tel. 528 18 970 / www.jaleo.mx), colonia Polanco, el elegante barrio que desplazó a la otrora chic Zona Rosa de México DF, donde residen muchos judíos ricos y se presentan lujosos hoteles y buenos restoranes. Allí está Jaleo, un figón cuyos fogones dirige el joven palmero Pedro Martín, que propone Garbanzas compuestas con morro y oreja, Callos con tomate y chorizo…tal y como los aprendió de su abuela en los Llanos de Aridane, que también vio nacer a su familia paterna: los Martín, cuyo padre es fiscal y su tío, José Antonio, presidió la Audiencia Provincial de Las Palmas. Las Papas con mojo de cilantro también son otra de sus estrellas y suele traer de la Isla Bonita las singulares pimentas coloradas. Pero al poco se acaban: los mejicanos no cejan en su avidez por los viejos y nuevos chiles aromáticos. Y también el cilantro.
Pedro Martín es joven, pero con larga y apretada carrera; estudió restauración (sala) en la Escuela de la Candelaria (Tenerife) y practicó en el Hotel-Escuela Santa Brígida antes de llegar a subchef en el hotel rural Los Camellos, que también gestiona HECANSA, en Agüimes. En Madrid estuvo tres años como pupilo de Salvador Gallego en el restorán-escuela El Cenador; marchó a Murcia y luego practicó en Berasategui; emigró a Londres y anduvo de cocinero en el hotel Chalk Lane. Aquí se tropezó con Arzak, quien se lo llevó a Méjico, al restorán que asesora: Tezka, del Hotel Royal, 81º en el Ranking Mundial, y tras otros tres años en la capital azteca, y conseguir el “Pincho más original” en el concurso Arzak de Oro (versión hispana del Bocuse d’Or), en noviembre de 2009 adquirió Jaleo: desenfadado y pequeño comedor con terraza que goza de llenos diarios.

Pedro Martín posa en la puerta de "Jaleo"
Los platos son un catálogo de especialidades regionales españolas en las que no faltan Papas bravas, Boquerones en vinagre, chacinas y embutidos ¡cómo no! las mejores del mundo: Joselito. Tortilla española, Salmorejo cordobés, Chipirones en su tinta, Almejas en salsa verde… o un solemne chuletón o lomo alto US prime beef imported: el venerado Rib eye (1 kgm.), para dos bocas, que él mismo madura y asa en placa caliente. Ofrece vinos locales y españoles con atractivas ofertas diarias, como ocurre también con las especialidades culinarias. Pedro me pareció un muchacho estupendo; sobresale su precoz madurez y sobriedad, pero de trato amable. Tenemos otro embajador en esa desbordante megaciudad, que ahora está metida en el jaleo de celebrar el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución de Emiliano Zapata para recibir a un montón de turistas, ávidos por descubrir la capital así como las ciudades que los españoles levantaron durante los siglos XVI, XVII y XVIII. Hoy patrimonios monumental, arquitectónico y cultural únicos y, algunas, Patrimonio de la Humanidad.
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