Archivo del 11 de Julio de 2010
“Piedad… mi niña querida, somos muchos los que te queremos”
Hace unos días visitó por primera vez este blog Soledad Perera, la madre pre adoptiva de la niña Piedad. En esa ocasión hablamos un poco, cambiamos opiniones y al finalizar le pedí que le escribiera a través de este espacio una carta abierta a su niña, ingresada como saben, en un centro de menores en Gran Canaria a la espera de que la Administración canaria y judicial se impliquen decididamente en este vergonzante caso que ha puesto en juego la estabilidad y la vida misma de una criatura indefensa. Soledad me envió tres días después la misiva no sin antes reconocer que cada letra, cada ternura y cada recuerdo a su niña activó sus lágrimas. He aquí su desgarrador testimonio que ojalá alguien haga llegar a la pequeña Piedad para que una vez más recuerde como la quieren en esa casa de La Orotava donde la esperan con los brazos abiertos.

Soledad Perera, la madre pre adoptiva de Piedad, continúa esperando...
Hola, mi niña del alma:
Te escribo esta carta con la esperanza de que algún día pueda llegar a tus manos. No sé que edad tendrás entonces pero nada habrá cambiado, los sentimientos no se difuminan ni se pierden en el espacio.
Decirte que, desde hace tres años, muchas veces te hemos escrito, tus hermanos, yo…tu familia, que nunca te hemos olvidado ni te olvidaremos jamás; que tuvimos el orgullo de que formaras parte de nuestras vidas y que ese hueco que anida en nuestros corazones, estará siempre reservado con tu nombre, para ti.
Que no ha sido fácil el camino, que lo hemos intentado todo para que supieras que nunca te hemos abandonado y para recordarte lo gran persona que eres, lo inmensamente generosa que fuiste con nosotros y que igual que eran auténticos tus besos, abrazos y achuchones, los nuestros también eran reales y traspasaban los rostros hasta fundirse en un arcoiris repleto de matices de afectos.
Que sepas, niña de mi alma, que tu cama seguirá aquí en nuestro hogar, que tu cajita de recuerdos está intacta, que tu ropa continúa guardada entre jabones de jazmín, en las gavetas que tantas veces abrieron y cerraron tus pequeñas manos. Los libros, tus libros, inmersos de colores y contenido, mantienen vivas las estanterías y las fotos, nuestras instantáneas, perviven colgadas en las paredes de nuestra casa y forman parte del paisaje de cada día.
Que he rogado a Dios, ¡no sabes cuánto! que estés bien, que no te olvides que vales mucho, que eres ¡grande, grande! pero vulnerable también. Que sigas sonriendo e iluminando tu rostro con esos ojos de ángel, como lo sabes hacer, y cuando tengas ganas de llorar pidas ayuda, porque, mi niña, tú nunca has hecho nada malo, no eres culpable de nada, sólo has hecho bien y has regalado momentos dichosos a quienes te hemos querido.
Hablaremos de televisión, sanidad, políticos, actualidad y vivencias. Quedan invitados a compartir opiniones



















