Archivo del 17 de Julio de 2010
“Iván se desvivía por su mujer y por su hijo”
Laura G. A., la enfermera fallecida por envenenamiento, hizo las maletas hace ocho años para dejar su Granada natal y buscar trabajo en las Islas Canarias. Emprendió esa aventura con su ya entonces pareja, Iván R. A., natural de Ubrique y a quien conoció recién terminado sus estudios. No conocían Canarias pero les habían dicho que aquí había trabajo porque las listas de espera eran largas y existía un plan de choque para corregirlas y por tanto para acá vinieron ambos. Lo hicieron junto a cuatro compañeros más, vecinos de distintas zonas de Andalucía. Éramos una pequeña familia…”. Hace dos años, según un compañero de Iván, que prefiere no ser identificado, se casaron en Granada deseosos igualmente de abrirse camino “
En Las Palmas comenzó Laura una vida laboral intensa con la que disfrutaba y cuya proyección le ha sido arrebatada presuntamente por Iván, un chico que según varios compañeros de la clínica de El Perpetuo Socorro y el Hospital Insular era un “chico raro; tanto, que entre nosotros comentamos más de una vez qué pintaba Laura con él porque no la trataba muy bien y no tenía detalles con ella. Vamos, que no pegaban…”. Los amigos del matrimonio están noqueados con la noticia. Una compañera que afirma “conocerla bien” recuerda que desde hace un año Laura se encontraba mal, sufría dolores de estómago y a veces tenía dificultades para caminar y se cansaba mucho”. Como ya es conocido, el domingo 11 de julio Laura moría después de haber permanecido ingresada varios días en el Insular y en el último momento en la UMI, donde trabajaba Iván.
A las molestias que Laura refería con insistencia los médicos no encontraban explicación alguna e incluso “nosotros le animamos para que viajara a Barcelona y la viera algún médico especialista pero justo cuando estaba preparando el viaje volvió a recaer; una recaída de la que ya no se recuperó. Algún médico amigo del Hospital Negrín, donde ella trabajaba, la auscultó varias veces y no dio con su dolencia”. En la última fiesta que organizaron los compañeros de la UMI del Hospital Insular, centro hospitalario en el que estaba adscrito Iván, hace de esto un año acudieron Laura y su hijo acompañando a su pareja. “Lo pasamos bien estaba triste, molesta, siempre cuidando qué tomaba, qué bebía o qué comía por si le hacía daño”. Como ya es sabido Iván ha sido detenido como presunto autor de su muerte por envenenamiento, de forma sistemática y continuada pero aún ni ha confesado ni ha aportado dato alguno que le incrimine de forma rotunda. Pero se van atando los cabos sueltos.
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