Donde esté el gofio, que se quite la guitarra

Pepe Aguilar

Hasta hace unas pocas décadas, asistir en Canarias a un concierto de una estrella mundial era prácticamente una utopía. Lo de Michael Jackson, el rey del pop, que actuó en 1993 en Tenerife, siendo esta isla el único lugar europeo por el que pasó su tour denominado ‘Dangerous’, se acercaba más a la ciencia ficción, pero fue un sueño convertido en realidad para miles de paisanos.

Sin embargo, de unos años a esta parte este panorama ha variado de forma sustancial. Los jóvenes -y no tan jóvenes- ya no tenían que hacer cuentas para desplazarse a la península o al extranjero para ver a sus ídolos, o simplemente quedarse desconsolados porque no salían las mismas. La lista de primeras figuras de la música que han pasado por Canarias en los últimos años es tan extensa como relevante: Sting, Marc Anthony y Jennifer López, Maná, Gloria Stefan, Shakira, Juanes, Juan Luis Guerra, Luis Miguel, Alejandro Sanz… hasta llegar a Bruce Springsteen, que hace unas fechas estuvo en el estadio de Gran Canaria.

Bruce Springsteen

Hasta ahora, estos conciertos habían contado con generosas aportaciones de las instituciones públicas regionales, como contraprestación a las actuaciones de estas estrellas en las islas y de la repercusión de las mismas en el exterior. Sin embargo, en esta época de crisis, corren también malos tiempos para la lírica, como cantase el grupo Golpes Bajos en los años 80, anticipándose así a lo que ocurría después en nuestro país.

Viene esto a cuento porque Leopoldo Mansito, empresario que arriesgó su dinero para traer a ese ‘Boss’ (jefe) orgulloso de haber nacido en USA, apenas vio recompensado su esfuerzo económico por la falta de liquidez de nuestras instituciones, que apenas apostaron por el evento.

Así, de los 40.000 espectadores que se esperaba que arropasen a Springsteen en el estadio de Gran Canaria al final acudieron poco más de 20.000, con lo que Mansito ha sufrido unas pérdidas cercanas al millón de euros -según relevó 7.7 radio-, y además ha decidido suprimir el Rock Coast Festival, previsto para la última semana de mayo en Santa Cruz de Tenerife.

Leopoldo Mansito, para su desgracia, no supo calibrar con la venida de Springsteen lo que sufren muchas familias canarias para llegar a final de mes, algunos de cuyos miembros, probablemente, no dudaron en desplazarse lejos de las islas no hace muchos años, para ver a su cantante o grupo musical preferido.

Entre ellos, vaya usted a saber, igual se encontraba ese camarero de un bar cercano al estadio de Gran Canaria que, al ser preguntado sobre si tenía pensado ir a ver Bruce Springsteen dijo que prefería gastarse los 70 euros que costaba la entrada en comprar gofio y yogures para sus hijos.De igual forma, el concierto del mexicano Luis Miguel, programado para realizarse en el sur grancanario, también fue suspendido por la previsible falta de público que garantizase la inversión de traerlo a la isla.De seguir así, los privilegiados tendrán que volver a preparar la maleta -o en su defecto la mochila- para ver fuera a las estrellas que dejarán de venir a las islas.

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