Carlos Sánchez

Divar y el Rey. Una imagen que habla por sí sola
Lo peor del ‘caso Dívar’ no es que el presidente del Supremo hubiera olvidado la ejemplaridad pública durante sus continuados viajes a Marbella y a otros lugares del país. Lo peor, sin duda, es que los propios jueces no hayan sido capaces de juzgar el comportamiento de su jefe de filas. Porque si algo ha quedado claro tras la dimisión de Dívar es que el Poder Judicial carece de instrumentos objetivos e independientes -como los de que justicia reclama para sí- para investigar el comportamiento de sus propios responsables.
La causa, sin duda, tiene que ver con un pecado original de composición del propio poder judicial, donde los vocales -nada menos que veinte, más que el consejo de administración del Banco Santander-, se deben a criterios políticos y no profesionales.
Esa es, en última instancia, la tragedia del ‘caso Dívar’, la certeza de que los jueces no saben juzgarse a ellos mismos al margen del sistema jurisdiccional. En cualquier país bien organizado, se hubiera podido crear una comisión verdaderamente independiente para juzgar los hechos sin apriorismos ideológicos, pero aquí, ya sabe, el más rancio partidismo lo invade todo. Hasta el punto de arrasar con el santa sanctórum del poder judicial.
Dívar no es más que un peldaño superior en el camino sin retorno que ha emprendido este país desde que la clase política decidió un día invadir todas las instituciones. Y no es fácil entender cómo España va a salir de la crisis si ni siquiera es capaz de resolver problemas menores. La previsible dimisión de Dívar este jueves, en este sentido, es simplemente una anécdota -por amarga que sea- si no se cambian las reglas del juego.
A veces se olvida que una de las cosas que diferencian a los grandes países de los que no lo son es su arquitectura institucional, y parece evidente que el actual sistema de elección del Gobierno de los jueces es un contrasentido. Un sistema que favorece las rencillas internas y las conspiraciones de salón. Y el hecho de que haya sido el abogado de Garzón el denunciante -por mucha razón que tenga al presentarla- sólo pone de relieve las miserias del órgano de gobierno de los jueces. Cabe preguntarse si Gómez Benítez hubiera presentado la denuncia en caso de que su defendido hubiera salido ileso de los tres procesos judiciales en los que se ha visto inmerso. Benítez lo ha hecho porque ahora es un verso suelto que no se debe a ningún partido.
Sentido de la impunidad
Pero el abogado de Garzón no es, en todo caso, el culpable de lo que ha sucedido. El responsable es, sin duda, el propio Dívar, mecido en la cuna de la impunidad. Al igual que otras altas magistraturas del Estado, cuyo comportamiento ruin y mezquino sólo puede interpretarse en clave de sentirse protegido. Cuando un político comete actos indignos sin ni siquiera ocultar las pruebas de la fechoría es, simplemente debido a que está convencido de que saldrá indemne. O dicho en términos más directos, está convencido de que está protegido por la impunidad que arropa a buena parte de la clase política.
Por eso, precisamente, no es suficiente con la dimisión de Dívar. Lo razonable sería que el propio gobierno de los jueces investigara los gastos en viajes de los vocales en los últimos años. No como fruto de un interés ilegítimo o desmedido, sino como un ejercicio de responsabilidad para satisfacer el interés de muchos ciudadanos que lo están pasando mal. Y que no pueden comprender como altos funcionarios derrochan el patrimonio público y hasta mienten para salvar su indigno comportamiento.
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Tienes razón Jose.M.A raiz de la muerte de Franco,nos sentimos muy con-
tentos pensando en que todos los españoles ivamos a vivir una nueva vi-
da de felicidad.Efctivamente se empezo a notar la alegria,pero el tiempo
fue transcurriendo y empezamos a darnos cuenta de la falcedad.Nacierón
los que ambicionaban ser ricos y que lo mejor era ser politico,no hacia
falta estudiar.Se pusierón de acuerdo formarón lo que llamaban partidos
se hicierón las elecciones y votamos en las urnas sin saber para que y a
quien.Pues nacio un gobierno Mandado por un Presidente y unos ministros
y nacierón los Jueces,los abogados y a ganar dinero.Para eso habia que
inventarse los impuestos.A vivir bien,grandes coches,sirvientes etc.Los
abogados eran los que sabian de leyes y a defender a los que lo solici taban.Aqui nacierón los marrulleros y tuvieran o no tuvieran razón a ga
nar dinero.La Ambición aparecio y por supuesto la embidia,todos que-
rian chupar del bote.Nos encontramos con una nación que es un caos
y entre los que fuerón acusados de viajar,grandes hoteles y a costa
de los españoles,nada menos que el Presidente del TSJ,otro que fue
ministro encargo un cuadro de su persona que se encargo a un celebre
lariospintor por 170.ooo E.Nos rebajan los salarios,posiblemente hay
que pagar las medicinas etc.Todos nos preguntamos cuando vuelven
a volver las medianas y grandes empresas,cuando pueden confiar en
las Entidades Financieras y cesan de engañar a los pobres ancianos.
Que Dios nos ampare.
D. Cárlos. Si me lo permite, voy hacer algunas puntualizaciones a su buen artículo, pero, que entiendo no se aclara ciertos puntos. Sin lugar a dudas, el tema ha surgido pórque al Sr. Garzón lo juzgaron y condenaron por su mala praxis en determinado caso. Si bien otro había prescrito, cosa poco comprensible en una verdadera democracia de la que tanto le gustaba alardear, pero, solo cuando le interesaba. Debo recordarle que cuando Felipe Gonzalez le negó ser ministro, fue su peor enemigo así como del Psoe. ¡Por cierto!. Muy mal instructor. Los que sabemos un “poco” de la justicia, estamos al tanto y no se nos escapa las puñaladas traperas y los entresijos del Poder Judicial. Si unimos a ello la venganza personal, que es al fin y al cabo de lo que se trata, por no haber salido del armario en tiempo y forma, lo de las cantidades gastadas por el Sr. Divar, son pequeñeces al lado de los favores al Sr. Botín y familia. Y eso si que es grave y de condena en cualquier otro país democrático. En cuanto al número de componentes, estimo que es necesario, ya que mientras no funcione adecuadamente la democracia de éste País, veo algo peligroso dejar en un número pequeño de magistrados las decisiones trascendentales y de Justicia. No estoy de acuerdo con su afirmación de que el culpable de todo es el propio Sr. Divar, usted dice que se mece en una cuna de corruptelas, usted le llama impunidad. Esa solo lo usa la clase política que es la que ha propiciado el proteccionismo a los corruptos, ya que al ser nombrados parlamentarios autonómicos o nacionales y senadores con el solo fin de evitar que se les juzgue o en todo caso haber prescrito su caso cuando le toca el turno de ” su expediente”. España no solo tiene el muy grave problema de las deudas públicas y privadas, sino, que ha perdido toda cleribidad ante el mundo entero. Y eso D. Carlos nos va a costar generaciones para su recuperación. Eso si que es gravisimo.
Si los ciudadanos fuesen conscientes del poder que tienen, la corrupción en este país dejaría de existir de la noche a la mañana.
Carmelo. Eso es como pedir peras al olmo. ¿ No crees?