
Pepe Aguilar
Las pulseras antimaltrato, que se ven obligados a llevar los agresores sentenciados por haber cometido violencia de género, han demostrado con el paso del tiempo ser tan inefectivas como indecentes.
No pretendan leer en este artículo ni una palabra en defensa de una persona que maltrata físicamente a otra, y en ese apartado no incluyo únicamente al hombre, ya que he visto a mujeres que dan auténticas palizas en lugares públicos a sus hijos de corta edad, para ‘corregirles’ una conducta inapropiada, sin que sean sancionadas por ello.
Hace algún tiempo, un funcionario policial declaraba estar cansado de la reiteración con la que eran alertados los integrantes de su Cuerpo por las señales que emitían estas pulseras, ya que señalaba que los 500 metros de distancia mínima entre el agresor y su víctima se incumplían fácilmente en la capital grancanaria.

Y es que, sin duda, es un error que la distancia a la que debe estar situado un agresor de su víctima sea la misma en Gran Canaria, donde resulta fácil ‘tropezarte‘ con una misma persona varias veces en un mes, que en Madrid o Barcelona, en donde es casi imposible que dos personas que no puedan verse coincidan frecuentemente.
Por otra parte, me parece indecente que, cual turista con todo incluido, una persona tenga que permanecer sujeta a una pulsera, como -salvando las distancias- estaban ligados los judíos a una estrella cosida en su vestimenta durante la época de represión nazi, o como les ocurría a los esclavos de raza negra, con sus cadenas en pies y manos.
Así, hoy uno puede cruzarse tranquilamente en la calle con un violador reincidente o un asesino sin que lleven una señal visible. Pero un hombre -o una mujer- que le ha pegado una bofetada a su pareja tiene que hacer su vida con la aparatosa pulsera.
Además, siendo sinceros, si algún agresor/a tiene intención de acabar con la vida de una víctima de violencia de género, cuando los servicios policiales y de emergencias se den cita en el lugar el cruel desenlace ya se habrá producido.
Asimismo, portadores de la pulsera han indicado que el mecanismo de la misma no es fiable, por lo que a veces alerta de un peligro que no existe. Por todo ello, defiendo el hecho de que llevar pulsera -ya sea la del reloj o meramente decorativa- sea una decisión voluntaria.
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Para empezar esta pulsera no es para condenados principalmente, sino que mayormente se aplica como MEDIDA CAUTELAR. Osea antes de que se demuestre tu culpabilidad o no. Yo por mandar unos email a mi ex, que me hacia la vida imposible y después de un calvario de humillaciones, y a una distancia de 200km diciendo que me daban ganas de matarla y cortarla en pedazos, porque me hizo perder literalmente la cabeza, ella enseguida fue a poner la denuncia para vengarse. Como vive en un pueblo y es amigita del Juez pues ya me contarás tu.
Llevo 8 meses con la pulsera, y hasta que la justicia quiera hacerme el juicio tengo que llevarla puesta. Y YO NO HE MALTRATADO EN MI VIDA A NADIE.
SER MUJER NO ES SER SANTA, no me jodas. Que ha habido machismo en España, si es verdad, pero lo que está claro es que también hay asesinatos de mujeres a hombres que no se publican ni se les da tanto bombo, y que la mujer para el maltrato psiquico encubierto, manipulador y emocional es toda una experta, y más lista que el hombre diría yo.
Una vecina que tenía en Rosario, cuando era estudiante….(tendría unos 70 o más años), decia que ella a éste tipo de gente, con una gillette le cortaría lo que ya saben a rebanadas finitas y sin anestesia. En aquella época habia muchas violaciones, el maltrato no daba a lugar.
Beatriz: Uff, no llegaría yo a tanto como esa vecina, pero reitero que un violador y un asesino que cumplen su pena caminan tranquilamente por la calle, mientras que un maltratador (o maltratadora) tiene que ir con la pulsera esa que, como dice María Luisa Quintana -y pienso yo también- no suele servir de nada. En cualquier caso, gracias a todos -ya estén a favor o encontra de lo que opino- por leer mi artículo.
Yo también pienso que los maltratadores sean hombres o mujeres tienen que ir a la cárcel ya que las medidas tomadas al respecto como son las pulseras y la ley de alejamiento son inefectivas.
Amigo mía. Conozco algunos casos de autentica persecución. En concreto. Dos casos. Uno la “buena señora” se dedicaba acechar a su ex, y a éste no le quedaba otro remedio que ir por esa carretera. Pues bien. La pulserita saltaba que se acercaba a su “queridísima ex” y ya estaban llamandolo la policía a su móvil.Vamos de verdadero terror. Las hay que se las trae en lata
Juan Aurelio: A mí me hablaron de un caso de un hombre que tuvo que irse a vivir a otra isla distinta a la que residía su ex pareja, porque esta le hacía la vida imposible.
Totalmente de acierdo …..
A Rosy Dorta y Gustavo Rodríguez, indicarles que, como dejo reflejado en mi artículo, estoy de acuerdo con lo que ellos opinan.
Opino lo mismo, creo que de poco vale esas medidas
Vergüenza ajena me ha dado a mí leyendo este artículo. Con qué ligereza aborda el tema el caballero, qué comparaciones tan absurdas. Según usted este sistema es muy injusto porque señalan al agresor (seguro que no unicamente de una bofetada) y debería ser voluntario. Pero, ¿usted se ha informado sobre lo que escribe? Quiere cargarse una de las pocas medidas de prevención por una cuestión estética. Por favor….
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´V
Olivia: Sí, me he informado de primerísima mano -como señalo en el artículo- sobre este tema. Y la Policía está harta de que las pulseras suenen con reiteración y, en algún caso, intenten ponerse en contacto con la víctima y esta no conteste en su teléfono móvil. De ninguna manera digo que debería ser voluntario que se señale al agresor, sino que es indigno que una persona que no ha matado a nadie esté atado a una aparatosa pulsera, mientras que violadores y asesinos van por la calle sin ninguna atadura y, consiguientemente, en libertad. No hablo de estética, sino de ética. Y no me parece ético ni de recibo que un maltratador, que ya ha recibido su castigo por parte de la Justicia, deba además llevar una pulsera cuya inutilidad se ha demostrado que es manifiesta.